miércoles, 2 de octubre de 2013

Etapa 7: Villar de Remonde-Santiago de Compostela. Camino de Santiago: Vía de la Plata-Camino Francés

El inicio de la última etapa nos pillaba en Villar de Remonde, en la mitad del monte, alejados de cualquier ruido relacionado con la humanidad, pura tranquilidad en este último amanecer en ruta. Ligera bruma y algo de fresco nos iban a acompañar en los primeros kilómetros de la etapa.

Iniciamos la última etapa.


Arrancamos en bajada hasta volver de nuevo al Camino y primer repecho del día, iba a ser así durante todo el día, coronar repecho, pequeña bajada, repecho para arriba, descenso rápido,... Un continuo no parar de toboganes sucediéndose que no te permitían coger ritmo y nos recordaba en cada momento el dolor de piernas que te deja llevar cerca de 700km encima.

Sombras entre las sombras.


El primer objetivo del día es llegar a Melide, no son muchos kilómetros y casi sin levantar la mañana ya estamos allí, parada a sellar dentro de la iglesia y a seguir sumando, bueno, ahora ya más bien vamos restando terreno. Junto al entusiasmo de tener Santiago tan cerca, se junta una rara sensación, la experiencia se va acabando y siempre queda algo de tristeza, esos momentos quedarán en nuestros recuerdos, podremos volver a hacer otras rutas, otras aventuras, pero las sensaciones de este primer gran viaje juntos, difícilmente volverán a ser las mismas.

Rampones por doquier.


Los camino gallegos son una auténtica gozada para hacer ciclismo de montaña, siempre entre arboleda, con buen firme, sin miles de piedras sueltas como los de aquí. Lástima que las fuerzas ya nos acompañaran poco y tan sólo en las bajadas y en los tramos menos duros podíamos disfrutar dando rienda suelta a nuestras fantasías bikers dejando correr la bici y tirando fuerte. En una de las bajadas, en una zona umbría, bajando bastante rápido, me encontré con una inmensa rodera que atravesaba de lado a lado el caminito, no es que tuviera muchos problemas para saltarla pese a las alforjas, pero los dos que traía bastante cerca detrás me preocupaban un poco más. Con el tiempo justo para girarme, ya veía a Pablo frenando y pasando por encima de la rodera mientras Dani totalmente cruzado venía derrapando justo por detrás de él... Hay momentos en los que parece que se detiene el tiempo, centímetros faltaron para que Dani se llevara puesto a Pablo, o que Dani se fuera al suelo al entrar totalmente de lado en la rodera, pero inexplicablemente, salía por el otro lado sin caerse. Ya que no habíamos tenido caídas ni problemas en todo el viaje, no ibamos a tenerlos el último día.

¿No es un lujo rodar por ahí?


Casi cuando ya habíamos decidido que íbamos a bajar más despacio, una vaca se iba a encargar de hacerlo. Bloqueando el camino a varios peregrinos que la iban "empujando" hacia adelante, no nos dejaba mucho hueco para pasar, cuando intentabas adelantarla salía a correr o se cruzaba, así que de pastoreo un rato hasta poder adelantarla y continuar.

Cuando empezaba a apretar el sol, a unos 20km de Santiago, última parada para tomar algo. No queda nada, un par de subidas duras y Monte do Gozo. -¡Vamos, vamos, que está hecho!-. No sabemos qué es lo que comió Pablo, pero desde aquí a Santiago nos metió una repasada que nos hizo recordar O'Cebreiro. Daba miedo cada vez que pasaba a cabeza, acabamos por empezar a cerrarle el paso para que no tirara, o si lo hacía, bajo amenaza de meterle la bomba en los radios. xD

Monte do Gozo


Hasta el mismo Monte do Gozo nos puso bien las pilas, mira que teníamos el monumento a la vista y no quedaba nada, pero nos estiró el cuello de lo lindo, eso sí, ahí ya no cedía nadie. Santiago a nuestros pies, OBJETIVO CONSEGUIDO, al fondo la Catedral, ya sólo era bajar y llegar hasta la Plaza del Obradoiro. No sin antes tirarnos a la sombra a recuperar el aliento y hacernos unas fotos, unas llamadas, felicitaciones,... No todos los días se consiguen retos así, menos si se tienen 15 y 16 años. Muchos recuerdos para quien dobla edad y experiencias, muchos recuerdos de hacía 9 años cuando llegué allí con mi amigo José Gayo.

¿Cómo describir lo que te pasa por la cabeza en esos momentos?


Si llegar a Monte do Gozo es una "gozada", entrar en la plaza y sentarte bajo la entra de la catedral es indescriptible. -¡Estamos aquí, que grandes, chicos!-. La última etapa han sido 68'04km y 3h39m para hacer un total de 766'97km en 38h30m, un poquito más sin contamos las vueltas que nos iban a quedar todavía hasta encontrar albergue, recoger "Compostela",... Más de 770km redondeando un poco, no está mal para una semana.

Hasta la próxima.


Aquí acaba el viaje, faltan muchas anécdotas, muchas historias, vivencias,... El fantástico día que pasamos en Santiago de Compostela, paseando por sus calles y callejones, disfrutando de su ambiente, sus artistas urbanos, sus dulces,... Pero todo eso se queda en nuestras memorias. Nos esperaba aún un largo viaje de vuelta.