viernes, 6 de septiembre de 2013

Etapa 4: Barcial del Barco-Rabanal del Camino. Camino de Santiago: Vía de la Plata-Camino Francés

Iniciábamos la cuarta etapa con el gusanillo en el estómago de finalizar la primera parte de nuestro camino, en esta etapa íbamos a llegar a Astorga poniendo fin a la "Vía de la Plata" para enlazar con el Camino Francés ya con dirección a Santiago de Compostela. Habíamos pasado una tarde/noche muy relajada en Barcial del Barco, sin acompañantes en el albergue y casi en todo el pueblo, pudimos descansar a nuestro gusto.

Salida de la Etapa 4. Barcial del Barco


La mañana apareció con cielos despejados, aunque con el ligero frescor y humedad que dejaron en el ambiente las fuertes tormentas de la tarde anterior. Esto hizo que saliéramos del albergue con los manguitos puestos, si bien no tardaríamos mucho en despojarnos de ellos y pasar otro día más de calor.

Fresco a primera hora de la mañana.


Los primeros kilómetros, con un poquito de barro y siguiendo a las indicaciones que nos habían dado en el Bar Borox, ya que esta zona no está muy bien señalizada. Teníamos que seguir en paralelo, y cruzando alguna que otra vez por debajo, la antigua vía del tren hacia Benavente sobre la que tendríamos que acabar para pasar el puente metálico sobre el río Esla. El puente nos dejaba una bonita perspectiva, entre la vegetación, el agua cristalina, los reflejos y rayos del sol, el brillo de la humedad,... Todo encantador, hasta que mientras rodábamos sobre el puente, la zona con suelo firme se acababa en el centro de la vía y había que pasar a uno de los laterales. Fácil, para hacerlo andando. Entre viga y viga había una separación considerable y entre medias, el vacío, bueno, no tan vacío que el agua se veía correr justo debajo.  Pasar andando era simple, se puede sin problemas por las vigas, pero cuando vas con una bicicleta que pesa 20kg y con unas alforjas que desequilibran... Te lo piensas un momento. Buenas risas nos echamos en el puente.

¡Vamooooosss!


Acabamos pasando y prosiguiendo nuestro camino, pero... En los siguientes humedales, cientos de caracoles poblaban los caminos, esquivarlos era casi un juego en el que alguno con ruedas grandes (sin señalar a nadie) no estaba dispuesto a participar y era un continuo: -¡Crack! ¡crack!-. Animalitos. Menos mal que pronto salíamos de esa zona y llegábamos a Villanueva de Azoague, portal de entrada a Benavente, que cerquita nos quedamos el día anterior.

Pasando el puente.


Siguiendo el camino, entramos en Benavente, preguntamos por donde sigue el camino, pero al avanzar nos encontramos con un movimiento de tierras que ha cortado el paso junto a la Torre del Caracol. Podemos pasar, pero llenándonos de barro hasta arriba por lo que prefiero dar la vuelta e ir por otro lado. Nos adentramos en la ciudad y vamos preguntando por donde seguir, no se como lo hacemos, pero a todos los que preguntamos no tienen ni idea ni por donde podemos seguir el camino ni por donde ir a Astorga, vemos una indicación hacia León y tiramos por ella hasta que podamos encontrar un cruce hacia Astorga, estábamos ya cansados de dar vueltas por Benavente.

Vuelta para atrás. Torre del Caracol


Llanos y más llanos, rectas y más rectas, los kilómetros pasan rapidísimos, pero el paisaje sigue siendo el mismo, una zona horrible hasta llegar al siguiente pueblo y desvío hacia Astorga. Para colmo, pincho justo llegando al cruce. Ya que estamos, aprovecho para cambiar la cubierta que la tenía muy gastada y había echado una para cambiarla en cuanto pinchara, no esperaba que me durara tanto.

Llegada a Astorga.


Puesta la nueva cubierta, hacia La Bañeza y a Astorga. En La Bañeza, ya era buena hora para comer, parábamos en un supermercado y nos metíamos en un parque. Eran poco menos de las 12, pero nos entretuvimos un poco comiendo y tardamos en arrancar, no parecía relevante, pero nos llevaría a llegar un poco más tarde de lo previsto a Astorga.

Camino hacia Astorga, el mismo panorama, rectas largas, pequeñísimos toboganes,... aunque al menos ya se veían las montañas al fondo. A relevos y muy buen ritmo, con la ilusión de acabar esta primera fase del viaje, la capital maragata no tardó en aparacer. Nos felicitamos al llegar y para dentro de la ciudad, Vía de la Plata, COMPLETADA.

Palacio Episcopal


Como en la mayoría de las ciudades o pueblos, si quieres llegar al centro hay que subir, en Astorga no iba a ser menos y un buen rampón nos esperaba. Llegamos a la plaza del ayuntamiento, sellamos la credencial y a ver la Catedral y el Palacio Episcopal comprobando que el Camino Francés es otra historia, en cuatro calles de Astorga vemos más peregrinos que en toda la Vía de la Plata. Callejeamos un poco y llegamos al Palacio justo cuando estaban cerrando, el ratillo que estuvimos tirados en el parque de La Bañeza, el pinchazo, las vueltas en Benavente, la hora y pico que hubiésemos tenido para las visitas. Unas fotos por allí y por allá viendo las edificaciones desde fuera y para adelante a buscar un sitio donde comer. Teníamos pensado comer en la muralla, sin embargo seguimos las indicaciones de una torre y cuando nos damos cuenta nos hemos salido de la ciudad, la torre estaba bastante más a las afueras. Así, en el primer parque que vimos, parada y a comer en unas mesas a la sombra viendo pasar grupos enteros de peregrinos.

Catedral de Astorga.


Después de comer y descansar, volvemos a ponernos en marcha y voy notando que la cosa no va bien. Ya me había notado hinchado después de La Bañeza y había estado comiendo sin ganas, voy sudando como un pollo. Habíamos hablado que si íbamos con tiempo, podríamos subir a la Cruz de Ferro y dormir en Molinaseca o Ponferrada, que eran localidades grandes y con sitios para ver. No eran ni las cuatro de la tarde y ya estábamos a los pies del puerto, sin embargo intento beber y no puedo, ni me pasa de la garganta, tengo la tripa que me revienta y en cuanto bebo tengo que vomitar. Llegamos a Rabanal del Camino y pese a tener toda la tarde, ahí nos quedamos, estoy totalmente fuera de combate. Iría a peor durante la tarde.

Una amiga en Rabanal del Camino.


112,12km y 5h18m. Una etapa sencilla que se complicaba. Por desgracia no sería el único, Dani se ponía por la noche con los mismos síntomas que yo, algo nos habría sentado mal, menudo día nos iba a esperar al día siguiente. Pablo tuvo más suerte y sin problemas, nos daría una buena repasada los siguientes días.

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