lunes, 26 de agosto de 2013

Etapa 2: Casas del Monte - Salamanca. Camino de Santiago: Vía de la Plata + Camino Francés

Pronto amanece en Casas del Monte, una tranquilidad absoluta. Hemos pasado la noche con el sonido del agua bajo nuestra ventana. Anoche hemos coincidido con los chicos y monitores de la Federación Extremeña que se encontraban en Casas del Monte con su campamento de verano. También habíamos tenido la visita de los padres de Pablo que le repusieron la alforja rota, aunque con el último apaño ya había quedado bien fijada.

Amanece en Casas del Monte


Al asomarnos a la ventana, aparece a nuestros pies unas preciosas vistas del Valle del Ambroz y las montañas de Traslasierra. A pesar del entorno, las piernas se muestran perezosas. La kilometrada de ayer ha tenido mucho que ver, pero pensar en lo que se avecina en los primeros kilómetros, también pesa en el ánimo.

Listos para empezar.


Después de desayunar y prepararnos, salimos a la calle e iniciamos la marcha. Un corto descenso hasta las calles de Casas del Monte, giro a derecha y a subir a Segura de Toro. Teníamos la opción de bajar a la N630 desandando lo andando el día anterior y continuar por la nacional hasta Aldeanueva, más sencillo, más largo y más feo, mejor por la ladera. Nada más salir de Casas del Monte, la carretera comienza a empinarse, por un momento se nos había olvidado lo que pesaban las alforjas. Hasta Segura de Toro tenemos unos 3 kilómetros de subida por carretera estrecha, entre una bonita arboleda, con todo el valle a nuestra izquierda. Es poco terreno de subida, pero a los chicos les cuesta arrancar. Por suerte, pronto llegamos al pueblo e iniciamos un rápido descenso hasta Aldeanueva del Camino donde retomamos la Vía de la Plata.

Aldeanueva del Camino.


Pequeña parada en Aldeanueva, cogemos dirección Baños de Montemayor y... sorpresa, fuerte viento de cara que viene descendiendo montaña abajo, que gracia. El tramo hasta Baños, en ligera subida se hace eterno, me pongo a tirar de los chicos para que no gasten muchas fuerzas en este tramo, aunque sin pedírselo, Pablo comienza a pasar y después se anima Dani, da relevos cortos, que el viento es muy fuerte, pero se agradecen los pequeños respiros. Finalmente, llegamos a Baños y más protegidos por la montaña, el viento deja de molestarnos. El paso por el pueblo, por dentro de sus calles es durísimo, rampones de doble dígito hasta que por fin podemos salir de la población. Tenemos la opción de subir por la calzada o por carretera, ya había subido otra vez por la calzada y, aunque más corto, no se hacía muy cómodo que digamos con las alforjas, nos metemos por carretera. Iniciamos la subida a ritmo tranquilo, pero a Dani le chispa un cable y sale como un rayo para adelante. -Pero dónde va este, con lo que queda-. Pablo y yo seguimos a nuestro ritmo y nos quedamos a 40-50m de él y así hasta coronar, -ya lo pagará, este peaje se paga-.

Puerto de Béjar.


Nada más coronar, tomamos el camino y empieza un terreno más duro del esperado. Un falso llano, una bajada larga, otro falso llano, una subida dura, otro falso llano, ligera bajada, ligera subida. Unos caminos muy bonitos, pero que con la tontería se iban agarrando bastante. Pasamos un par de pueblos, donde paramos a sellar y paramos a media mañana en Valverde de Valdelacasa. La idea era parar en Valdelacasa, que estaba justo arriba de una subida, pero estamos sin agua y ya es buena hora para comer algo, mejor cargar las pilas antes de subir. Preguntamos a la gente de la calle por alguna tienda, panadería, albergue, ayuntamiento,... -No hay nada- es la respuesta, aunque nos indican que al final de la calle hay un bar, bueno, pues al bar. Entramos en el bar y pedimos algo para comer, nos sacan unos bocadillos enormes y nos descuentan 50c por bocata por ser peregrinos, ¡mira que bien! Los bocadillos, buenísimos, más aún cuando se lleva hambre. Tanto tiempo por ahí, a las barritas se les acaba cogiendo manía. Nos entrenemos mucho en la terraza, "jugando" con dos cachorros y cuando queremos arrancar...-¿Hacía este calor antes?-. Empezamos la subida a Valdelacasa y Pablo se pone a marcar el ritmo, no se si soy yo, pero está subiendo fuerte. Y tan fuerte, Dani se está soltando, le digo que levante un poco el pie para esperarlo, entra, pero se vuelve a soltar y ya seguimos a ritmo hasta el pueblo donde le esperamos y seguimos juntos.

Reponiendo fuerzas.


Desde Valdelacasa a Fuenterroble, pocos kilómetros, un poco rompepiernas, pero se nos hacen eternos. El calor, el cansancio de los dos días, la apatía al rodar por una zona ya mucho más fea, nos cuesta mentalmente hacer kilómetros pese a la buena marcha. Poco antes de la 1 del mediodía llegamos a Fuenterroble y paramos de nuevo para comprar, ya que aquí sí hay una tienda. Compramos y nos sentamos a comer y beber en la sombra. Tenían una especie de "torta" con azúcar que tenía una pinta buenísima, con lo cual... Había que probarla. En efecto, muy buena, aunque un poquito seca sin tener dónde untar. Preguntamos lo que queda para Salamanca y nos dicen que poco más de 40 kilómetros (sin aplicar el coeficiente del Camino de Santiago, eran más de 50km), que tenemos que subir el Pico Dueña y luego ya todo favorable hasta Salamanca, aunque el Pico era duro con bicicleta de montaña y alforjas, que nos tendríamos que bajar. -No será para tanto-.

Por falta de comida que no sea.


Los siguientes kilómetros son muy llevaderos, un camino descendente con multitud de cruces a los lados, parece un vía crucis light. Podemos rodar rápido y avanzar bastante, pero no hay ni una triste sombra, el sol se deja caer y el viento sopla de cara, para variar en el día. Me pongo a tirar por las pistas durante 10-12km, como no pasan a relevo ni se les ve intenciones siquiera de rodar en paralelo, supongo que vienen un poco tocados y paro en la primera sombra que veo para que descansen un poco. Me dicen que no van mal, lo que pasa que el viento en el morro tira para atrás. Hay ganas de llegar a Salamanca, teníamos previsto llegar a las 14.30 o así y ya son cerca de las 14. Empezamos a subir por una dehesa bastante despoblada, una bajada muy rota y... El Pico Dueña. Me paro en cruce justo antes de empezarlo, el camino marcaba por allí, pero estaba cortado, otras flechas indicaban para arriba, tiene que ser parra arriba porque la subida la tenemos que hacer. Espero a estos, que se habían bajado más despacio y a subir.

Algún paso de agua quedaba en Castilla.


Realmente, sí era duro, con mucha piedra suelta, escalones de piedra y raíces, pero se puede subir en bici. Lo se, porque Pablo lo subió entero. A mi me tocó poner pie en los primeros metros y luego ya sólo tuve que seguirlo, menuda marcha me puso con la 29'' por el sendero roto, casi me suelta, me tuve que esforzar de verdad, ya no para no soltarme si no para poder subir montado. Realmente no fue cuestión de apretar, simplemente de subir, montado, había que sacar lo que tenías, si no tocaba empujar. Esperamos a Dani un par de veces, que ahora sí estaba pagando sus excesos del principio y hasta arriba pasando por todos y cada uno de los molinos que seguían la línea de la cima del Pico.

Comienza puerto. Pico Dueña


Al fin coronamos y una preciosa vista de los llanos de Castilla se nos quedaban a los pies, esos llanos que teníamos que atravesar. Una bajada bastante técnica con mucha piedra suelta y salimos a carretera para un rapidisísimo descenso hasta un puente sobre un río donde -¿Volvemos a subir? No puede ser-. Vamos por una carretera estrecha, rugosa, aparentemente que no lleva a lado alguno, pero con más coches de lo que pudiéramos pensar. Vamos comentando eso, lo duro de la subida al Pico, dónde estará Salamanca. Que llevamos cerca de 30km desde Fuenterroble y no se ve. Varios toboganes eternos, a ritmo cansino hasta llegar al cruce de San Pedro de Rozados, Salamanca a 23km. ¡Que graciosa es la gente! Nosotros contando que quedarían 10 como mucho y son 23. Son casi las 3 de la tarde, nos queda más de una hora hasta Salamanca, vaya etapa dura.

Salamanca a nuestros pies.


Salimos a la carretera de Salamanca y muy al fondo vemos a dos bicigrinos. Para animar, les digo que lo mismo nos quitan el albergue si llegan antes que nosotros. ¡Para que quieres más! Si desde Valdelacasa o Fuenterroble venían cansados, el Pico Dueña los había dejado sin ganas, sin ¿fuerzas? Parece que de pronto las encontraron todas de golpe. Allí que se pusieron a tirar a relevos, en progresivo, de menos a más, a 30-35-40, a 40-45, 40-45, 40-45km/h. Vaya ritmo, con ligero viento de costado favorable. Comenzaba una larga persecución. Ya no había cansancio, sólo las figuras al fondo. Los otros dos también nos habían visto e iban atizándole de verdad, pese a ir rápido nos costaba recortar. Al principio nos sacaban 3-4 minutos, pero después del primer recorte, aguantaban el tipo bastante bien. Con Salamanca cada vez más cerca, nos lo estábamos pasando como los indios, nos mirábamos y nos reíamos de ver la marcha que llevábamos.

Hasta el último molino.


A falta de 10km para Salamanca todavía nos sacaban un poco menos de 1 minuto, pero uno de los otros dos perdía rueda cuando tiraba el compañero, señal que ya iba justo. 2 kilómetros más adelante llegábamos a ellos y nos parábamos a hablar. Eran dos vascos, venían haciendo la etapa desde Baños de Montemayor, un poco menos que nosotros. Les dijimos que se metieran a rueda, se metieron y uno ellos entraba al relevo, pero el compañero venía un poco justo y se quedaba, finalmente nosotros seguimos hacia adelante y entrábamos en Salamanca poco después de las 15.30, 23kilómetros en tiempo record. Ya sólo nos quedaba buscar el albergue y pasar la tarde en una bella ciudad para visitar.

Entrando en Salamanca.

No sin antes tener que dar un par de vueltas para encontrar el albergue, es curioso, con lo bien situado que está, lo bonito que es el sitio... A la gente de por allí ni le sonaba que estuviera, estuvimos preguntando y nos tuvieron que indicar por el parque, porque ni idea que estuviera el albergue allí. Bordeamos el muro sobre el que se encuentra el parque de Calisto y Melibea y rampón final hasta el merecido descanso.

Salud.


Segunda etapa: 109'65km. 5h42m de pedaleo. Albergue "La Calera", junto al parque de "Calisto y Melibea", detrás de la Catedral de Salamanca, qué mejor sitio para descansar.


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