viernes, 30 de agosto de 2013

Etapa 3: Salamanca-Barcial del Barco. Camino de Santiago: Vía de la Plata - Camino Francés

Pese al calor que habíamos pasado en las dos jornadas anteriores, Salamanca nos daba los buenos días con frío y un cielo encapotado. Ya habíamos notado algo por la noche, la manta que teníamos en los pies de la cama ya no sólo servía para mantener las piernas en alto, si no que alguno se la echaba por encima.

Saliendo del albergue "La Calera". Salamanca


Aunque nos levantábamos un poquito antes que el día anterior, entre desayunar y prepararnos... algunos parecían que estaban montando una carroza de carnaval en vez las alforjas en la bicicleta... finalmente acabamos saliendo con un poco de retraso. Daban agua en Granja de Moreruela, donde teníamos pensado finalizar la etapa, poco después de las dos de la tarde, y convendría estar por allí antes que empezara a llover.

Pistas y caminos aburridos por Salamanca.


Como el albergue está en la entrada sur de Salamanca, para proseguir con nuestro camino, debíamos atravesar toda la ciudad. A esas horas ya había bastante tráfico, pero no tuvimos muchos problemas para encontrar nuestro destino y pronto estábamos ya en la senda buena. Los primeros kilómetros son coincidentes con la carretera N630.



Nada más salir de la ciudad, a lo lejos, dos bicigrinos -Ehhhh, quietos ahí, que no tenemos prisa-. Había que atarlos de cerca que se lanzan rápido. Tampoco iban muy rápido los otros dos y pronto llegábamos a su altura, eran los dos vascos del día anterior. Los saludamos, hablamos un ratillo, pero nos encontramos con un repecho largo y al llegar arriba se había quedado.

Un saludo pasando "El Cubo del Vino".


Coronamos y a seguir para adelante. Otra vez da viento de cara bastante fuerte y me pongo a tirar delante, 15km seguidos hasta que ya les digo que empecemos a pasar a relevos y vamos pasando a cada kilómetro. El camino va paralelo a la carretera y a veces se mete en la carretera y se vuelve a salir, por lo que seguimos por carretera hasta poco antes de "El Cubo del Vino", pueblo donde el camino ya se separa de la carretera.
Agua de las lluvias del día anterior.



Después de una pequeña parada en el pueblo, iniciábamos la marcha por pistas buenas sin mucha historia. De vez en cuando, algún maizal o algún campo de girasoles rompían la monotonía del paisaje, poca cosa que reseñar hasta casi llegar Zamora. La etapa estaba siendo muy aburrida, terreno feo, caminos sin dificultad, pocos pueblos,... A falta de 5km de Zamora salíamos a una carretera y decidíamos entrar por ella a la ciudad.



Nada más tomar la carretera, nos adelantaban dos ciclistas que venían rapidito repecho arriba, para entretenernos, pegábamos un acelerón y nos metíamos a rueda, aunque enseguida paraban a esperar a otra compañero que venía más atrás. Pequeño calentón, pero ahora a rueda. Uno de ellos era un corredor del Caja Rural y nos pusimos a hablar con él hasta Zamora. Que bonitas son las Vivelo del Caja Rural, el chico, muy majo, nos estuvo contando qué tal le había ido en las últimas carreras, qué es lo que nos quedaba por delante,...
Un cruce que nos entretenga.


En Zamora, nos separábamos, mientras ellos seguían por una circunvalación, nosotros nos metíamos en la ciudad donde pararíamos a comer. Eran poco más de las 12 de la mañana y nos quedaban unos 40km a Granja de Moreruela, nuestro destino estaba muy cerquita.
Al menos un campo de girasoles le da color al camino.

Nos habían dicho que los kilómetros que nos quedaban no eran muy complicados y que nos daría el viento lateral por la izquierda, aunque iríamos girando y nos daría un poco a favor. Nos relajábamos un rato largo en un parque mientras comíamos y en marcha para tratar de llegar temprano al albergue que pese al calor, seguían dando lluvia para las tres de la tarde.

La salida de Zamora es un rampón de cuidado, recién comidos, con las piernas frías,... no se lo recomiendo a nadie, nos cuesta entrar en calor, el viento entra muy fuerte por la izquierda, pero más de cara de favorable, van a ser duros estos kilómetros. Después de unos cuántos kilómetros, por fin empezamos a girar a la derecha y el viento pasaba a entrar más lateral, unas veces favorable y otras un poco en contra. El  camino se pone en paralelo a la carretera, por lo que seguimos por la carretera hasta Montamarta donde nos encontramos con la pareja de bicigrinos que nos encontramos en Villar de Plasencia.

Como hay mucho viento, les ofrecemos que vayamos juntos, que se metan a rueda. Pasamos a cada kilómetros, primero se quedan sin entrar, pero pronto empieza a pasar uno de ellos y lo hace pasando muy fuerte en una zona de viento a favor, aprovechamos y tiramos muy rápido empujados por el viento, sin embargo, entramos en una zona de largos repechos y su compañero se descuelga en cada uno de ellos. Al final seguimos nuestro camino sin ellos que el cielo empieza a ponerse negro más adelante.

Un par de repechos largos más y llegamos a un pueblo, vamos ya hartos de bici, de etapa, de viento. Ha sido una etapa muy aburrida, pensamos que es Granja de Moreruela, pero es Riego del Camino, aún nos queda otro poco hasta Granja. Cuando ya estábamos soltando piernas, relajándonos pensando que habíamos llegado... otra vez a pedalear fuerte. El viento había cambiado totalmente, ahora daba de cara frontal, fortísimo, el cielo muy negro por delante, se veía caer agua, a ver si nos dejaba llegar al albergue. Un esfuerzo más y, ahora sí, entrábamos en Granja de Moreruela, las 14.30, buena hora para comer y descansar toda la tarde. Buscamos el albergue, pero... sorpresa. Si los dos anteriores estaban vacíos, este estaba COMPLETO. En Granja de Moreruela empieza mucha gente el Camino Sanabrés y...

Buff, que pocas ganas de seguir. Son 10-12km, según nos comenta el del albergue, los que nos quedan hasta Barcial del Barco, tenemos que tirar muy fuerte porque las nubes nos acechan. Arrancamos y me pongo a tirar con lo que tengo, con cuidado que no se suelten, aunque con el vientazo de cara podía aguantar bien. No llevaríamos 3-4km desde Granja cuando empezaban a caer las primeras gotas, un nuevo giro de rosca y a tirar más fuerte, y más fuerte según apretaba el agua. Estábamos coronando un repecho y no había ni un sitio para resguardarse y teníamos el nubarrón encima. Ya tirábamos a tope, no dábamos a más, el viento de cara era brutal y el chaparrón otro tanto, nos estaba calando hasta los huesos, coronamos y a mil por hora. Ya casi abajo, se empezaban a ver al fondo unos edificios y Dani pasaba al relevo con todo, casi nos saca de rueda, tenemos que esforzarnos para enganchar y seguimos tirando fuerte hasta casi llegar al pueblo, que....DEJA DE LLOVER. A buenas horas. Estamos en Santovenia de Esla, aquí no hay albergue. Los chicos quieren que paremos, -¿Para qué? Si ya ha parado. Vamos para adelante, no vaya a ser que caiga otra-.

Llanos extensos.
Calados, seguimos para adelante y nos encontramos con un repecho corto y duro, vamos fundidos y nos cuesta subirlo. Vuelven a parecer nubes, hay que volver a apretar que chispea un poco. Nuevamente a tirar y dejamos atrás el agua, otro pueblo delante, debe ser ese. Levantamos el pie, sin embargo es Villaveza del Agua, -¡Bien traído el nombre, que cachondos!-. Salimos del pueblo, no puede quedar nada para Barcial, a ver si aparece ya, miramos los perfiles y están pegados. Una curva más y por fin aparece, que alivio. Aún así, aún nos queda un repechón para poder entrar en el pueblo, aunque ya despacito y relajados.

Barcial del Barco.


Buscamos el albergue y está muy bien, además estamos solos y así seguiremos durante todo el día. Hemos llegado poco antes de las 16 horas, nos queda casi todo el día para descansar, visitar el pueblo, comprar,... Bueno, comprar no, no hay nada en el pueblo, ni tienda, ni panadería,.. y casi nada para visitar. Lo más que se puede destacar, una torre hexagonal muy bonita que tenemos justo enfrente del albergue, creo que no nos vamos a cansar mucho con la visita. Tenemos Benavente cerca, una localidad grande, con sitios que ver, con todos los servicios, pero... calados, cansados, aquí que nos quedamos.

¿Andando? Algún día.


Cerramos la tercera etapa con 129'38km y 6h29m, más de lo esperado, pero aún enteros. Lo peor, no tener mucho que hacer en lo que queda de día hasta la hora de la cena, con muy buen trato en el Bar Borox, muy recomendable para los peregrinos. Albergue Las Eras.

lunes, 26 de agosto de 2013

Etapa 2: Casas del Monte - Salamanca. Camino de Santiago: Vía de la Plata + Camino Francés

Pronto amanece en Casas del Monte, una tranquilidad absoluta. Hemos pasado la noche con el sonido del agua bajo nuestra ventana. Anoche hemos coincidido con los chicos y monitores de la Federación Extremeña que se encontraban en Casas del Monte con su campamento de verano. También habíamos tenido la visita de los padres de Pablo que le repusieron la alforja rota, aunque con el último apaño ya había quedado bien fijada.

Amanece en Casas del Monte


Al asomarnos a la ventana, aparece a nuestros pies unas preciosas vistas del Valle del Ambroz y las montañas de Traslasierra. A pesar del entorno, las piernas se muestran perezosas. La kilometrada de ayer ha tenido mucho que ver, pero pensar en lo que se avecina en los primeros kilómetros, también pesa en el ánimo.

Listos para empezar.


Después de desayunar y prepararnos, salimos a la calle e iniciamos la marcha. Un corto descenso hasta las calles de Casas del Monte, giro a derecha y a subir a Segura de Toro. Teníamos la opción de bajar a la N630 desandando lo andando el día anterior y continuar por la nacional hasta Aldeanueva, más sencillo, más largo y más feo, mejor por la ladera. Nada más salir de Casas del Monte, la carretera comienza a empinarse, por un momento se nos había olvidado lo que pesaban las alforjas. Hasta Segura de Toro tenemos unos 3 kilómetros de subida por carretera estrecha, entre una bonita arboleda, con todo el valle a nuestra izquierda. Es poco terreno de subida, pero a los chicos les cuesta arrancar. Por suerte, pronto llegamos al pueblo e iniciamos un rápido descenso hasta Aldeanueva del Camino donde retomamos la Vía de la Plata.

Aldeanueva del Camino.


Pequeña parada en Aldeanueva, cogemos dirección Baños de Montemayor y... sorpresa, fuerte viento de cara que viene descendiendo montaña abajo, que gracia. El tramo hasta Baños, en ligera subida se hace eterno, me pongo a tirar de los chicos para que no gasten muchas fuerzas en este tramo, aunque sin pedírselo, Pablo comienza a pasar y después se anima Dani, da relevos cortos, que el viento es muy fuerte, pero se agradecen los pequeños respiros. Finalmente, llegamos a Baños y más protegidos por la montaña, el viento deja de molestarnos. El paso por el pueblo, por dentro de sus calles es durísimo, rampones de doble dígito hasta que por fin podemos salir de la población. Tenemos la opción de subir por la calzada o por carretera, ya había subido otra vez por la calzada y, aunque más corto, no se hacía muy cómodo que digamos con las alforjas, nos metemos por carretera. Iniciamos la subida a ritmo tranquilo, pero a Dani le chispa un cable y sale como un rayo para adelante. -Pero dónde va este, con lo que queda-. Pablo y yo seguimos a nuestro ritmo y nos quedamos a 40-50m de él y así hasta coronar, -ya lo pagará, este peaje se paga-.

Puerto de Béjar.


Nada más coronar, tomamos el camino y empieza un terreno más duro del esperado. Un falso llano, una bajada larga, otro falso llano, una subida dura, otro falso llano, ligera bajada, ligera subida. Unos caminos muy bonitos, pero que con la tontería se iban agarrando bastante. Pasamos un par de pueblos, donde paramos a sellar y paramos a media mañana en Valverde de Valdelacasa. La idea era parar en Valdelacasa, que estaba justo arriba de una subida, pero estamos sin agua y ya es buena hora para comer algo, mejor cargar las pilas antes de subir. Preguntamos a la gente de la calle por alguna tienda, panadería, albergue, ayuntamiento,... -No hay nada- es la respuesta, aunque nos indican que al final de la calle hay un bar, bueno, pues al bar. Entramos en el bar y pedimos algo para comer, nos sacan unos bocadillos enormes y nos descuentan 50c por bocata por ser peregrinos, ¡mira que bien! Los bocadillos, buenísimos, más aún cuando se lleva hambre. Tanto tiempo por ahí, a las barritas se les acaba cogiendo manía. Nos entrenemos mucho en la terraza, "jugando" con dos cachorros y cuando queremos arrancar...-¿Hacía este calor antes?-. Empezamos la subida a Valdelacasa y Pablo se pone a marcar el ritmo, no se si soy yo, pero está subiendo fuerte. Y tan fuerte, Dani se está soltando, le digo que levante un poco el pie para esperarlo, entra, pero se vuelve a soltar y ya seguimos a ritmo hasta el pueblo donde le esperamos y seguimos juntos.

Reponiendo fuerzas.


Desde Valdelacasa a Fuenterroble, pocos kilómetros, un poco rompepiernas, pero se nos hacen eternos. El calor, el cansancio de los dos días, la apatía al rodar por una zona ya mucho más fea, nos cuesta mentalmente hacer kilómetros pese a la buena marcha. Poco antes de la 1 del mediodía llegamos a Fuenterroble y paramos de nuevo para comprar, ya que aquí sí hay una tienda. Compramos y nos sentamos a comer y beber en la sombra. Tenían una especie de "torta" con azúcar que tenía una pinta buenísima, con lo cual... Había que probarla. En efecto, muy buena, aunque un poquito seca sin tener dónde untar. Preguntamos lo que queda para Salamanca y nos dicen que poco más de 40 kilómetros (sin aplicar el coeficiente del Camino de Santiago, eran más de 50km), que tenemos que subir el Pico Dueña y luego ya todo favorable hasta Salamanca, aunque el Pico era duro con bicicleta de montaña y alforjas, que nos tendríamos que bajar. -No será para tanto-.

Por falta de comida que no sea.


Los siguientes kilómetros son muy llevaderos, un camino descendente con multitud de cruces a los lados, parece un vía crucis light. Podemos rodar rápido y avanzar bastante, pero no hay ni una triste sombra, el sol se deja caer y el viento sopla de cara, para variar en el día. Me pongo a tirar por las pistas durante 10-12km, como no pasan a relevo ni se les ve intenciones siquiera de rodar en paralelo, supongo que vienen un poco tocados y paro en la primera sombra que veo para que descansen un poco. Me dicen que no van mal, lo que pasa que el viento en el morro tira para atrás. Hay ganas de llegar a Salamanca, teníamos previsto llegar a las 14.30 o así y ya son cerca de las 14. Empezamos a subir por una dehesa bastante despoblada, una bajada muy rota y... El Pico Dueña. Me paro en cruce justo antes de empezarlo, el camino marcaba por allí, pero estaba cortado, otras flechas indicaban para arriba, tiene que ser parra arriba porque la subida la tenemos que hacer. Espero a estos, que se habían bajado más despacio y a subir.

Algún paso de agua quedaba en Castilla.


Realmente, sí era duro, con mucha piedra suelta, escalones de piedra y raíces, pero se puede subir en bici. Lo se, porque Pablo lo subió entero. A mi me tocó poner pie en los primeros metros y luego ya sólo tuve que seguirlo, menuda marcha me puso con la 29'' por el sendero roto, casi me suelta, me tuve que esforzar de verdad, ya no para no soltarme si no para poder subir montado. Realmente no fue cuestión de apretar, simplemente de subir, montado, había que sacar lo que tenías, si no tocaba empujar. Esperamos a Dani un par de veces, que ahora sí estaba pagando sus excesos del principio y hasta arriba pasando por todos y cada uno de los molinos que seguían la línea de la cima del Pico.

Comienza puerto. Pico Dueña


Al fin coronamos y una preciosa vista de los llanos de Castilla se nos quedaban a los pies, esos llanos que teníamos que atravesar. Una bajada bastante técnica con mucha piedra suelta y salimos a carretera para un rapidisísimo descenso hasta un puente sobre un río donde -¿Volvemos a subir? No puede ser-. Vamos por una carretera estrecha, rugosa, aparentemente que no lleva a lado alguno, pero con más coches de lo que pudiéramos pensar. Vamos comentando eso, lo duro de la subida al Pico, dónde estará Salamanca. Que llevamos cerca de 30km desde Fuenterroble y no se ve. Varios toboganes eternos, a ritmo cansino hasta llegar al cruce de San Pedro de Rozados, Salamanca a 23km. ¡Que graciosa es la gente! Nosotros contando que quedarían 10 como mucho y son 23. Son casi las 3 de la tarde, nos queda más de una hora hasta Salamanca, vaya etapa dura.

Salamanca a nuestros pies.


Salimos a la carretera de Salamanca y muy al fondo vemos a dos bicigrinos. Para animar, les digo que lo mismo nos quitan el albergue si llegan antes que nosotros. ¡Para que quieres más! Si desde Valdelacasa o Fuenterroble venían cansados, el Pico Dueña los había dejado sin ganas, sin ¿fuerzas? Parece que de pronto las encontraron todas de golpe. Allí que se pusieron a tirar a relevos, en progresivo, de menos a más, a 30-35-40, a 40-45, 40-45, 40-45km/h. Vaya ritmo, con ligero viento de costado favorable. Comenzaba una larga persecución. Ya no había cansancio, sólo las figuras al fondo. Los otros dos también nos habían visto e iban atizándole de verdad, pese a ir rápido nos costaba recortar. Al principio nos sacaban 3-4 minutos, pero después del primer recorte, aguantaban el tipo bastante bien. Con Salamanca cada vez más cerca, nos lo estábamos pasando como los indios, nos mirábamos y nos reíamos de ver la marcha que llevábamos.

Hasta el último molino.


A falta de 10km para Salamanca todavía nos sacaban un poco menos de 1 minuto, pero uno de los otros dos perdía rueda cuando tiraba el compañero, señal que ya iba justo. 2 kilómetros más adelante llegábamos a ellos y nos parábamos a hablar. Eran dos vascos, venían haciendo la etapa desde Baños de Montemayor, un poco menos que nosotros. Les dijimos que se metieran a rueda, se metieron y uno ellos entraba al relevo, pero el compañero venía un poco justo y se quedaba, finalmente nosotros seguimos hacia adelante y entrábamos en Salamanca poco después de las 15.30, 23kilómetros en tiempo record. Ya sólo nos quedaba buscar el albergue y pasar la tarde en una bella ciudad para visitar.

Entrando en Salamanca.

No sin antes tener que dar un par de vueltas para encontrar el albergue, es curioso, con lo bien situado que está, lo bonito que es el sitio... A la gente de por allí ni le sonaba que estuviera, estuvimos preguntando y nos tuvieron que indicar por el parque, porque ni idea que estuviera el albergue allí. Bordeamos el muro sobre el que se encuentra el parque de Calisto y Melibea y rampón final hasta el merecido descanso.

Salud.


Segunda etapa: 109'65km. 5h42m de pedaleo. Albergue "La Calera", junto al parque de "Calisto y Melibea", detrás de la Catedral de Salamanca, qué mejor sitio para descansar.


viernes, 23 de agosto de 2013

ETAPA 1: Cáceres-Casas del Monte. Camino de Santiago: Vía de la Plata + Camino Francés.

En octubre de 2012 empezamos a dar los primeros pasos de esta aventura, en una de las primeras clases de la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike con los mayores de la Escuela, se me ocurría que para finalizar el curso, si todo iba bien y podían, en verano podríamos hacer el Camino de Santiago, bien saliendo desde Roncesvalles o saliendo desde Cáceres. La condición, que los resultados académicos en junio fueran merecedores de realizar esta experiencia.

Después de valorar las opciones, la Vía de la Plata era el recorrido elegido. Viajar a Roncesvalles era demasiado engorroso y nos saldría bastante más caro.La fecha sería para finales de julio y en principio iríamos cuatro: Óscar, Pablo y Dani. Según se acercaba la fecha, a Dani le surgían otras citas importantes y retrasábamos la fecha hasta el 5 de agosto, más tiempo para preparar todo.

Arrancamos. 766km por delante.


Finalmente, el 5 de agosto, a las 7.30 de la mañana, con los primeros rayos de sol, Pablo, Dani y yo, arrancábamos rumbo a Santiago de Compostela (A Coruña) desde la sede de la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike. Lamentablemente, Óscar no podía venir con nosotros, una auténtica pena tanto para él como para la comitiva. Después de haber pensado durante todo el año que podríamos ir los cuatro.

Casar de Cáceres


Los primeros kilómetros hasta el Casar de Cáceres se hacían de manera extraña, adaptándonos a las distintas sensaciones que provocan las alforjas, los distintos comportamientos de la bicicleta que da la sensación que se va a caer para uno de los lados en cualquier momento, el considerable peso, la inercia en las bajadas y llanos, cuidado en los baches,... Con la ilusión del primer día, los primeros kilómetros pasaban casi sin darnos cuenta. En un momento estábamos ya en el Casar, un poco más y pasábamos por los miliarios del camino de las barcas y otro poco más y.... primer incidente. No llevábamos ni 20km cuando a Pablo se le rompía una de las alforjas, mucha guerra nos darían las alforjas durante el camino.

Un camino por delante.


Después de atarla varias veces hasta quedarla sujeta, salíamos a la carretera N630 para cruzar los puentes del Almonte y del Tajo. Subiendo al cruce de Hinojal, nos encontrábamos con Daniel (Cadete de Cañaveral que corre con Trujillo) que estaba entrenando por la carretera. Le animamos a que se venga con nosotros y se da la vuelta para acompañarnos. Ya que se viene con nosotros, en vez de subir a Cañaveral por el camino, subimos con él al puerto de Los Castaños, ahí ya las alforjas comenzaban a tirar de verdad para atrás. Subimos tranquilos, pasamos Cañaveral y al empezar la parte final del puerto se nos unía Santi (Pelín), que acababa de salir de trabajar y había salido a dar una vuelta. Grata compañía hasta el alto, donde ellos se desviarían para subir a El Palancar y nosotros seguiríamos nuestro camino hacia Galisteo.

Miliarios del Camino de las Barcas.


A Galisteo llegábamos con 1 hora de adelanto, a pesar de el incidente, el haber subido el puerto por la carretera nos había dado un tiempo extra. En Galisteo, primera parada para comer algo y descansar, sentados en la muralla, con las vistas puestas al norte, por donde continuaba nuestro camino, que hasta Carcaboso discurre por una carretera estrecha que nos permitiría seguir acumulando adelanto.

Galisteo.


En Carcaboso, nueva parada para coger agua, refrescarnos y en marcha. A partir de ahí volvíamos a coger caminos y sendas, algunas recordadas por las maratones de Carcaboso y por las rutas del curso de Guía, buenos recuerdos en esta zona... hasta ese día. Era la 1 de la tarde, estábamos a poco más de 30km de Aldeanueva del Camino (fin de la primera etapa), cuando la alforja de Pablo volvía a ceder y perdíamos casi una hora en poderla colocar de modo que no se moviera, cayera, se metiera en los radios,...

Sendero de la Plata.


En esa hora, avanzamos 5-10km como mucho, el sol ya calentantaba de verdad, nos quedaban unos 20-25km y no teníamos nada de agua. Decido tomar carretera para ir a Oliva de Plasencia a por agua y luego volver a Caparra, pero recuerdo un camino de una de las maratones que iba hasta Caparra y nos metemos por él, lamentablemente no era ese camino, si no otro a penas 1-2km más allá, aunque aún no lo sabía. Mejor dar la vuelta e ir sobre seguro, volvemos a la Vía de la Plata y tiramos hacia Caparra donde pensamos parar, coger agua, refrescarnos, comer algo y descansar para los últimos 20km.

Carcaboso.


Llegamos a Caparra y.... CERRADO. El Centro de Interpretación cierra los lunes, se nos complica aún más todo. Sin agua, con mucho calor y con Dani y Pablo ya cansados, prefiero no seguir por el camino hacia Aldeanueva, algo menos de 17km, y tomamos carretera hacia Villar de Plasencia, que es terreno favorable y en 6km tenemos un sitio donde poder comer, beber y descansar. Daremos un rodeo, pero merece la pena.

Arco de Caparra.

Es poco terreno, es sencillo, pero a Dani se le hace eterno, tenemos que parar en una sombra a descansar un poco. Les animo a seguir, no quedan ni 2km para llegar a Villar de Plasencia, finalmente se suben a la bicicleta y salimos a la N630 donde por fin podemos coger agua y comer en una gasolinera, momento malo superado, las botellas de agua y los bocadillos entran solos, sentados tranquilamente, tomos aire durante cerca de dos horas y retomamos el camino ya repuestos para hacer el tramo final del día, no sin antes encontrarnos con otros dos bicigrinos que venían de Valdesalor, aunque todo por carretera.

Casas del Monte, que gustazo.


Porfi (Antolín) nos había dicho en facebook que el albergue de Aldeanueva no estaba muy bien, además Victor Holgado nos había dicho que el albergue de Casas del Monte estaba muy bien, así, aunque teníamos que desviarnos del camino y subir cuatro duros kilómetros hasta la piscina natural, nos íbamos hasta Casas del Monte donde nos esperaba el agua fresquita de su piscina. Fin de la primera etapa. 147,4km en 7h27m desde mi casa hasta que aparcamos la bicicleta, buena templita para empezar, para estar orgulloso de los chicos.