viernes, 3 de mayo de 2013

Malcocinado. Un punto de inflexión.

El día 20 de mayo decía adiós a la primera parte de la temporada, parada obligada por nuevos dolores de rodilla después de más de 2 años sin problemas. Después de pasar penurias tras Fuenlabrada de los Montes, casi un mes sin poder entrenar, pasando por una inexplicable buena carrera en Los5Miles de Cabeza de la Vaca (donde ya fui lesionado), nuevas semanas sin poder entrenar y cabezonería para ir a Malcocinados (estando cojo las dos últimas semanas) para al fin...tener que parar del todo.

Me presentaba en la salida con muchas dudas, decidí a última hora ir a correr (ya había pagado, ganas de ver a la gente, el ambiente, que me pasara como en Los5Miles,...),... Y me dejé llevar. El viaje fue muy largo, y a pesar que me había levantado prácticamente sin molestias, al llegar allí y estirar las piernas ya empecé a sentir un ligero dolor. Un pequeño calentamiento y seguían los malos presagios.

La salida, un neutralizado muy nervioso y dubitativo por las calles de Malcocinado, un tramo rapidísimo por carretera y entrada en los caminos en los el que coche no veía el momento para apartarse con la gente muy precipitada llegándolo a adelantar. Al fin se aportó y quedamos en cabeza de carrera Bolsico, Luis Ignacio y yo de forma testimonial por allí, no porque hubiera hecho mucho. Luis Ignacio empezó a poner ritmo y no se iba incómodo a su rueda, en ligera bajada no tenía problemas para aguantar, no pasaron ni un par de kilómetros cuando antes del primer repecho, empezaron a llegar Felipe Morales, Ramírez Abeja, Gorka, Antonio Noriego,... y a tirar de verdad. Ya en los primeros repechos noté que no podía hacer mucha fuerza, pero con la adrenalina de la salida y metiendo cadencia, aunque perdiendo posiciones los pude pasar sin problemas.

En la primera subida dura, la gente que me había pasado muy rápido comenzó a pagar el sobreesfuerzo y ya pude ganar posiciones de nuevo hasta llegar a Gonzalo junto en el momento que tuvo que poner pie, y cruzarse en el sendero, en una zona de piedras y arena suelta haciendo que todos los que íbamos detrás tuviéramos que hacer lo mismo, poco metros empujando la bici y arriba. Mejorando posiciones, enseguida pude llegar a mi compañero, Ángel, le pasé, le cedí rueda y a tirar hasta un grupo que se había formado delante. Un par de relevo y ya estábamos en el grupo, Ángel pasó para adelante y yo me quedé atrás para no forzar en exceso en esa primera parte, íbamos Chumby, Fiden, Jesús, Noriega,... Una buena grupeta. Por delante otro grupo en el que estaba Leno. Nuestro grupo se iba estirando y agrupando según el terreno, zonas muy rápidas, pequeños repechos,...

Por detrás nos enganchó Juan Andrés, aunque en una bajadita nos quedamos ligeramente cortados, pero en el siguiente repechón Juan Andrés puso ritmo, le pase a relevo en la parte final y enlazamos con Ángel y tiramos fuerte hacia abajo. El grupo se rompió, Jesús, Noriega y Juan Andrés se habían soltado, Ángel tirando fuerte para no perder rueda a los de Montehermoso se metió en una zona de piedras y con los saltos a él se le cayó la cámara de repuesto y a mi el bote, como él paró, decidí parar también. Nos pasaron cuatro o cinco. A perseguir tocaba de nuevo.

Fortísimo, llegamos al primer paso por el pueblo donde, como todos, pasamos rozando a la voluntaria que nos ofrecía barritas en la mitad de la calle cuando íbamos a 40-50kph, eso es valor. Bajadas rapidísimas por una dehesa, zona de barro y Ángel que se le salta la cadena cuando estábamos entrando de nuevo en el grupo, levanto el pie para que me enganche y a tope de nuevo. No hay manera de coger ritmo así. Otra vez manos a la obra, para arriba, para abajo, alcanzamos a gente pero los vamos pasando, el grupo nos ha abierto un buen hueco y ya los vemos a más de un minuto, va a estar complicado.

Llegamos a una zona de repechos cortos con bajadas rápidas, con los acelerones, ponerme de pie, cambios de posición, me empieza a molestar más la rodilla pero sigo tirando con Ángel. En estas que nos alcanza un nuevo corredor con una 29 que va como un tiro, especialmente en las bajadas, en los repechos los aguanto, pero en las bajadas se me van los dos un poquitín, así hasta una bajada larga de gran pendiente en la que me sacan un poco más de la cuenta, paso por un río y a tirar fuerte por un terreno pestosísimo con mucha hierba y roderas escondidas, llevo cerquita a Ángel y al otro y tiro fuerte para intentar llegar con opciones de enganchar con ellos en el puerto que debe estar próximo. Se me atraganta esta zona, escucho como detrás se acerca otro, aprieto un poco más para no entorpecer el paso pero meto la rueda delantera en una rodera entre la hierba y me voy al suelo. Nuevo golpe en la rodilla mala, me levanto y noto que me duele mucho, espero que sólo sea por el golpe y se pase al momento. Me subo a la bici y tiro para arriba, el dolor no se me va, levanto el pie.

Con mucho problemas llego a una bajada por pista y suelto la pierna, me dejo caer despacio y se me va pasando el dolor del golpe pero las molestias de la rótula no se van, me alcanza un Xalima y me ayuda un par de veces pero ya veo que no voy a poder seguir mucho. Pasamos a Moyano que está pinchado, nos pasa pronto y nos anima a seguir, no puedo ni hacer el amago. Nos lo volvemos a encontrar al poco tiempo. En una zona favorable previa al puerto nos alcanzan otros dos Xalima, me meto a rueda de ellos, da mucho viento de cara y me llevan de lujo, pero en la primera rampa del puerto, intento ponerme de pie para lanzar la bici y la rodilla me dice que hasta aquí. Quito plato, subo piñones hasta el 36 y a subir de paseo. Durante un buen rato no me pasa nadie, una gran sensación de soledad, a media subida me adelanta Luis Ignacio que va subiendo muy fuerte, me anima a que me meta a rueda, para ruedas voy yo. Vuelven a tardar en adelantarme gente hasta que empieza a verse la cima, en él último kilómetro me pasan 4-5 ciclistas, después Jesús, muy cerca de los otros, le animo para que se meta con ellos. Justo al coronar me alcanza Elías, va cerca de Jesús, le pregunto que si va bien y si le ayudo a alcanzar a Jesús, en terreno descencente me puedo defender y tiro todo lo fuerte que puedo para engancharle, le hago unos kilómetros pero el primer repecho que me encuentro, al hacer fuerza, tengo que subir piñones y abrirme, hasta ahí he llegado. Todo tuyo. Me despido y a seguir en busca de algún control para bajarme y me lleven a meta.

Había pensado que arriba del puerto estaría el control y desde allí me indicarían o me acercaría alguien, como no había nadie, seguí bajando dejándome caer hacia abajo, me pasaron Moyano (una vez más), Juanma, Antonio, César,... todos preguntándome que me pasaba o si me podían ayudar, poco que hacer. Y luego ya un montón de cicloturistas que la mayoría pasaban de largo sin decir nada, me sorprendió muchísimo la insolaridad de la parte trasera frente a los que van más adelante. De los de la parte de atrás, uno de cada 5-6 me decía algo cuando de los de delante no se saltó ni uno darme ánimos. Para que luego se diga.

Al fin llego al control y pregunto por el camino más corto o fácil para ir al pueblo, me dicen que no hay vía de escape, que o sigo 30km hasta meta o me espero a que llegue "ahora" un coche a por mi, decido esperar allí de cháchara, comiendo y bebiendo, muy amables todos. Después de más de 20 minutos allí le cuestiono sobre lo que tarda el coche, desde que había levantado el pie hasta ese momento ya habría pasado cerca de una hora, pero la respuesta me deja atónito. Me tengo que esperar a que pase el último y luego ir montado en el coche hasta meta detrás de la carrera, que hasta las 5 o así no llegaré a meta. Ay madre, si son las 12 y pico, estaré cojo, pero para tanto...

Me indica que pasando dos puertos, a unos 15km de donde estamos saldré a una carretera, que de ahí al pueblo habrá otros 10 por carretera pero con subidas también. Cualquier cosa mejor que esperar 5 horas. Relleno bidones, cojo provisiones y para adelante despacito, voy con casi todo metido para hacer el mínimo de fuerza posible, casi sin esforzarme en subir, voy pasando penurias por el dolor, pero ahora sí que veo lo mal que lo pasa la gente que va en la parte de atrás de la marcha. Los que van más atrás de los de atrás, estos sí que ya vuelven a ser más amigables, van con otro espíritu, hablando, animándose,... pero sobre todo penando de verdad. En la subida larga, pese a ir lo más despacio que puedo, alcanzo y supero a 4-5 de los que habían pasado hacía un buen rato por el avituallamiento. Un aplauso por el esfuerzo de esta gente para hacer una marcha tan dura. En la bajada adelanto a otros tantos que bajan frenando mucho, yo me tiro bastante rápido, ya que no puedo disfrutar subiendo pues... Nueva subida y otra vez a pasarlas negras, me entraban hasta sudores fríos por el cuerpo a cada pedalada, al fin pude coronar y la carretera apareció al fondo.

Al llegar a la carretera les pregunto por la dirección para ir al pueblo, el muy cachondo que había allí me dice que recto, por el barrizal. Le digo que quiero ir al pueblo cuanto antes y que voy a ir por carretera, se empeña en que tire para adelante y que me tiene que picar el dorsal. Que no coño, que no voy a seguir en carrera. La Guardia Civil me dice la dirección, pero me avisa que es duro lo que me queda, más duro será siguiendo el recorrido, digo yo.

En efecto, por carretera era duro, buenos repechones, fuerte viento de cara, no era un paseo que digamos. Alcanzo a llegar a un avituallamiento junto a la carretera, pregunto por cuanto queda al pueblo y 7km o así. Esto es eterno. Prosigo y vuelvo a llegar a otra zona donde la carrera se junta con la carretera, un buen señor me insiste a que me meta por el camino, que ir por carretera es peligrosísimo. Asumo el riesgo, no se preocupe. Una subida más y al fin el pueblo, que paliza, que dolores, que asco de bici. Jeje! Verdaderamente hasta las narices y cojo total. Toca parar.

Al final, la historia tiene final feliz, después de una semana sin tocar la bici, antiinflamatorios, hielo, el condrosulf, salir a andar,... Poco a poco he podido coger la bici y el miércoles pude volver a montar sin molestias. Valdefuente nos espera, a tope total. He perdido chispa, noto las piernas como con falta de fuerza, pero contento de poder volver a montar y apretar, que así siga.

1 comentario:

WeLCoMe dijo...

Con ese espíritu es imposible que las molestias acaben con tu afición. Mucho ánimo para seguir pero con la cabeza fría. Un abrazo!