miércoles, 2 de enero de 2013

Ruta por la Vera. Despidiendo 2012

Un año nuevo que empieza, un año cargado de buenos propósitos, nuevos retos, ilusiones,... y sobre todo, mucho ciclismo, como siempre. Así, para que ir marcando el camino, tanto en el final del 2012 como el inicio de éste 2013, lo he pasado haciendo lo que más me gusta, montar en bici.

El pasado sábado 29 de diciembre, con malas previsiones, con grandes nubes en el horizonte, a la propuesta de Enrique, pillamos las bicicletas de carretera y para Jaraiz de la Vera para hacer una buena ruta por esa bella comarca tan apetecible en otros momentos, y tan dura en el día que elegimos.

Hasta 7 siete valientes nos reunimos en Jaraiz (Carlos, Gonzalo, Pachío, Ángel, Pachío, Enrique y yo), por delante, poco más de 100km y 1.800m de desnivel acumulado. Además de una fría niebla cerrada que al ascender se convirtió en llovizna y granizo en algunos momentos.



Los primeros 30 kilómetros, manteniendo la unidad del grupo, con mucho cuidado, en fila de a uno, pasando a relevos suaves, los hicimos perdiéndonos el precioso paisaje que nos rodeaba, ya que la niebla no nos permitía ver más allá de 50-100 metros. Hasta llegar al cruce de Robledillo no se nos abrió el cielo y pudimos ver los bosques y las montañas.

Subida a Losar de la Vera, acordándonos de los buenos momentos que pasamos siempre en el Open que organiza allí el amigo Paco Tores, y que este año no se podrá realizar por desavenencias con la Federación. Parada en el pueblo a reagrupar a los cuatro que habían ido cediendo algún metro y a proseguir con la ruta en una mañana que parecía que nos daba una tregua.

Llegábamos a Jarandilla y a por la corta pero preciosa subida a Guijo de Santa Bárbara, Enrique y Carlos se había adelantado un poco pero al ritmo de Pachío y Ángel pronto los iríamos cogiendo y volviéndonos a quedar los tres solos entre risas. Enrique volvía en la parte final, haciendo una de sus Fenriquiñas y nueva subida superada. Mientras esperábamos a Carlos y Gonzalo, empezaba a chispear, bajada rapidísima con toboganes y al salir a la carretera principal, la ligera lluvia se convertía en granizo, suerte que fue cuestión de pocos segundos.

De nuevo tranquilos hasta Aldeanueva y Cuacos, donde tomamos el cruce hacia el Monasterio, pequeña aceleración en el repecho final, reagrupamiento y a aguantar el chaparrón en el pequeño trayecto desde el Monasterio a Garganta, Piornal nos esperaba.

En el inicio de Piornal, dejaba de llover y nos dejaba unas buenas condiciones para ascender, aunque levantándose un viento creciente helado. En el primer o segundo kilómetro, acelero un poco la marcha para recolocarme las cosas de los bolsillos y al terminar veo que he abierto un huequito al grupo, por lo que ya decido poner mi ritmo y para arriba.

Un par de kilómetros adelantado cuando aparece a mi lado Ángel, pienso que vendría con Pachío, pero este ha cedido, miramos para atrás en una de las curvas de herradura y vemos que viene a unos 50 metros seguido de cerca por Enrique. Carlos y Gonzalo han cedido un poco más. Seguimos a nuestro ritmo, sin ser muy alto, que nos permite ir hablando, pero lo suficiente para hacer un buen entrenamiento, aparecen los primeros arroyos, cayendo entre los quejigos, Piornal es un auténtico monumento natural.

Poco a poco nos vamos distanciando y metiéndonos de nuevo en la niebla, llegan las recurvas y rampones de la parte final, que dan acceso al falso llano de la cima en la que ya no se veía absolutamente nada, muchísimo frío, un vientazo de cara que te dejaba aún más helado y no te dejaba avanzar, los 2-3km hasta el pueblo de Piornal se hacen larguísimos, llegamos al cruce de Pasaron y esperamos allí a los demás.

Con Ángel en Piornal


Pachío era el primero en aparecer en la niebla y tras unos 10 minutos aparecía un helado Enrique con Gonzalo, Carlos no tardaría mucho más. Ahora nos quedaba un bajada por Pasaron entre la oscuridad, suelo mojado, manos heladas. Con mucho tiento fuimos bajando, ya cerca del cruce de Jaraiz aparecía el sol y nos daba un pequeño alivio para llegar al punto final.

Una gran ruta para despedir el año a lo grande, aunque no fuera el último entrenamiento, sí el último gran recuerdo de un 2012 en el que habré subido cerca de 30 puertacos, alguno más si añado los hechos en Bkool. Igual hablo de eso en la próxima entrada. ¡Jeje! Feliz 2013.

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