jueves, 3 de enero de 2013

2012: El año de los puertos.

Siempre he sido una gran aficionado a los puertos, desde que en mis años mozos veía a Perico dando espectáculo cuando la carretera se orientaba hacía arriba. Debió ser ahí cuando le empecé a coger cariño a las ascensiones y eso me ha llevado a que con el paso de los años, fueran las subidas lo que más me tiraran en el ciclismo y donde más disfruto. Ya no así en las bajadas, mira que cuando era joven subía para poder bajar, pero ahora las cosas han cambiado y no ya no me hacen tanta gracia, incluso muchas veces hasta me alegro cuando se acaban. Como dice mi amiga Bruis, eso es que no soy un "escalador", sólo "subidor", pues eso seré subidor. Me encanta subir, es duro, sacrificado, pero me encanta esa sensación y cuantas más subidas en una ruta, mejor.

2012, EL AÑO DE LOS PUERTOS.

Pues sí, ese podría ser el resumen del 2012, "El año de los puertos". Nunca había subido tantos, ni tan distintos, ni tantas veces. En 2012, simplemente hice lo que más me gusta en el ciclismo "SUBIR" y aproveché cuando me dejaron las carreras para poder hacer marchas y rutas que me permitieran subir nuevos o viejos puertos para mi, comenzando en enero y acabando el 29 de diciembre. Más de 30 puertos subidos en 2012, para vivir en Cáceres y competir en BTT, no está mal.

De todos los colores, distancias, desniveles, alturas, dificultad,... En unos disfrute de unas piernas espectaculares, en otros pasé bastantes penurias para llegar arriba, unas veces enfilé o solté a la grupeta, en otros me llevaron con el gancho, paisajes de impresión, soledad, compañía, sufrimiento, emoción,... una subida en bici da para tanto.

No recuerdo muy bien cuál fue el primero que subí en 2012, probablemente la Quebrada (Montánchez), que tantas habrá hecho mi amigo Enrique. Dos o tres veces subí aquel día, saliendo de Arroyomolinos, subir a la Quebrada, bajar por El Padrino y vuelta a empezar, no llegaron a dos horas, subiría dos veces entonces, no recuerdo. Fue por la tarde, tendría que haber ido con mis compañeros a un rutón por el Jerte, pero me pusieron un curso por la mañana y me fui a desfogar por la tarde. El 14 de enero, ya voy recordando.

La primera gran ruta no se haría esperar mucho, la semana siguiente o poco más, esta vez ya en grupeta, un día de mala fortuna. Saliendo de Perales del Puerto, hicimos la subida al Alto de Hoyos, el puerto de Valverde (Navasfrías), el puerto de Santa Clara, aunque por su vertiente suave, y en la bajada, la caída de Carlos nos dejó mucho más helados que el frío que hacía ese día. Un duro golpe que le costó unos meses en el dique seco, suerte que no haya perdido ni las ganas ni el entusiasmo y curiosamente, estuviera también el día 29 de diciembre despidiendo el año con nosotros en la última gran ruta. Ese día tuve muy buenas piernas y puse firme al personal subiendo Navasfrías. Nos quedó por subir el Puerto de Perales, pero nos tuvimos que volver lo antes posible subiendo el Alto de Hoyos por la otra vertiente.

Alto de Garciaz en fuga.


Luego llegarían las competiciones y tardaría en subir puerto, si acaso el Puerto de las Camellas (si se puede llamar así, jeje), el Puerto de Los Castaños, la subida al Santuario de la Montaña y al Risco de Sierra de Fuentes, lo poquito que tenemos por aquí.

Más tarde llegarían las marchas, "Sierra de Gata" en Moraleja y "Aquí hay tomate" en Miajadas, donde subimos la Cruz de Piedra (Gata) y el Alto del Campillo (Cilleros) en una y el Puerto de Berzocana y el Alto de Garciaz en la otra. Dos días en los que disfruté como un enano, palos y más palos en Gata, fuga y persecución en Miajadas.

Peña de Francia y amigos.


En julio volverían las rutazas en grupeta, una por la Sierra de Francia, con los preciosos puertos del Portillo de las Batuecas y la Peña de Francia, con Óscar, Leno, Mabel, Elías, Pachío, Ángel y Jesús, y la gran ruta del año, la ruta por la Sierra de Béjar, con protagonistas similares más Ríchard, José Félix y Enrique, que venía de hacer una gran Quebrantahuesos. Comenzamos ese día en Hervás, subimos "La Garganta" a un tren muy rápido, "La Hoya" tranquilitos, Tremedal con el cuchillo en la boca, Tornavacas peleándonos contra el viento y Honduras a palos en modo supervivencia. Un día para el recuerdo, durísimo, pero muy divertido.

Ruta de la Sierra de Béjar


De ahí, la gran aventura del año. Vacaciones en los Pirineos, menudo sueño. Con base en Lourdes, rodeado de puertazos. En Hautacam-Tramassel sellé la misma tarde que llegué de viaje, tardé más en subir maletas y demás a la habitación que salir a por mi primer puerto pirenaico, muy cansado de haber madrugado, de unas 9 horas de viaje, pero con unas piernas muy frescas, en mi mejor momento de forma, con mucha ilusión y emoción, no volvería a encontrarme así en todas las vacaciones.

Al día siguiente, tempranito, desplazamiento a Luz Sant Sauveur y primer rutón, Circo de Gavarnie-Boucharo, hasta arriba al paso natural donde se ve Ordesa, bajar y subir al Circo de Troumouse, si Boucharo es una maravilla, Troumouse no le queda a la zaga, que puertazo, inscrustado en la pared de roca, un placer para los sentidos. Bajar hasta Luz y rematar el día en Luz Ardiden, cayendo la luz, apajarado desde el kilímetro dos, eterno se me hizo, pero es "el puerto de los españoles", había que subirlo.

Subiendo al Circo de Gavarnie-Boucharo.


Al día siguiente estaba muerto, iba a descansar, hacer algo "suave", recortaría la tremenda ruta que tenía con Lac de Estaing, Borderes, Soulor, Aubisque, bajar a Laruns o Gourette y vuelta, por subida a Aubisque y vuelta, pero las circunstancias... Me encontré con la marcha de la etapa del Tour y tuve que reprogramar. Al final, subida a Spandelles (precioso y preciosa bajada), Soulor por Ferrieres, el trocito del Aubisque por el Circo de Litor, un trocito de la otra vertiente (me dió mucho miedo la bajada con muchísima niebla y frío, me dí la vuelta en el Hotel de las Crestas Blancas), trocito del Soulor, Bordéres, y bajada por Estaing, ya se me hacía tarde y no subí al Lago como tenía pensado en la ruta original.

Al cuarto día, al fin descansé...un poco. Subí al Pont d'Espagne (más arriba de Cauterets), una pasada de sitio, toda la subida escuchando las cascadas, impresionante. Soltando piernas, otros mil metros de desnivel para el cuerpo, mucho, mucho, no se soltaron.

En el Soulor.


Al quinto día, la otra gran ruta de los Pirineos. Desplazamiento hasta Sant Lary Soulan para hacer la eterna y preciosa subida al Cap de Long, otro puerto para el recuerdo, espectacular, bajada al Lac d'Oredon y subida al Lac d'Aumar y continuación al Lac d'Aubert, que maravilla la zona de los lagos. Bajada a la carretera principal y subida a Piau Engaly, muy bonita también. Se hacía ya tarde, hacía fresco, estaba cansado, pero bajar a Sant Lary, ver el Pla d'Adet tan cerca... acordándote de Rominger, Indurain, Jaskula,... para arriba. Durísimo, kilómetros criminales, con mucha fatiga, pero subí mucho mejor de lo esperado, pensaba hacer sólo un par de kilómetros y al final... hasta arriba. Con qué hambre bajé, vi una pizzería y de cabeza. ¡jeje!

Sexto día, otro que tenía pensado descansar, no me salieron las cosas como esperaba en Pau y me fuí hasta Campan para hacer un tramo de lo que tenía pensado hacer el día siguiente y así poderme centrar en el Tourmalet en condiciones. Ese día cayeron Aspin y Horquette d'Ancizan, al día siguiente el coloso, el Tourmalet por La Mongie y medio Tourmalet desde Bareges, del lado de Luz. Muy duras las dos, pero La Mongie mucho peor para mí.

Horquette d'Ancizan.


Ya solo me quedaba el último día, dejando el coche en Ancizan, el Pla d'Azet (Val Louron), el Peyresourde por Genos y el trocito de Peyragudes para terminar unas vacaciones de atracón de puertos. Muchos puertos, demasiados, ahora lo cuento y no hubiera quitado ninguno, incluso pienso en los que no hice, el trocito del Lac d'Estaing, no haber hecho Aubisque desde Laruns o Gourette aunque fuera, el Port de Bales,... pero cuando estaba allí, tuve razones de verdad para no hacerlos y fue acertado, incluso podría haber hecho menos, pero... qué quitas. ¡jeje!

El verano se fue, el otoño, varias maratones, salidas de btt, rutas fallidas de carretera, parecía que no subiría más puertos hasta final de año, hasta el día 29 de diciembre, que ya lo conté ayer, las subidas de Losar y los Puertos de Guijo y Piornal para cerrar un gran año con cerca de 40 ascensiones diferentes. Creo que esos son todos, no se si se me olvida alguno, creo que no. A las que habría que sumar alguna en Bkool, que ya contaré. ;)

miércoles, 2 de enero de 2013

Ruta por la Vera. Despidiendo 2012

Un año nuevo que empieza, un año cargado de buenos propósitos, nuevos retos, ilusiones,... y sobre todo, mucho ciclismo, como siempre. Así, para que ir marcando el camino, tanto en el final del 2012 como el inicio de éste 2013, lo he pasado haciendo lo que más me gusta, montar en bici.

El pasado sábado 29 de diciembre, con malas previsiones, con grandes nubes en el horizonte, a la propuesta de Enrique, pillamos las bicicletas de carretera y para Jaraiz de la Vera para hacer una buena ruta por esa bella comarca tan apetecible en otros momentos, y tan dura en el día que elegimos.

Hasta 7 siete valientes nos reunimos en Jaraiz (Carlos, Gonzalo, Pachío, Ángel, Pachío, Enrique y yo), por delante, poco más de 100km y 1.800m de desnivel acumulado. Además de una fría niebla cerrada que al ascender se convirtió en llovizna y granizo en algunos momentos.



Los primeros 30 kilómetros, manteniendo la unidad del grupo, con mucho cuidado, en fila de a uno, pasando a relevos suaves, los hicimos perdiéndonos el precioso paisaje que nos rodeaba, ya que la niebla no nos permitía ver más allá de 50-100 metros. Hasta llegar al cruce de Robledillo no se nos abrió el cielo y pudimos ver los bosques y las montañas.

Subida a Losar de la Vera, acordándonos de los buenos momentos que pasamos siempre en el Open que organiza allí el amigo Paco Tores, y que este año no se podrá realizar por desavenencias con la Federación. Parada en el pueblo a reagrupar a los cuatro que habían ido cediendo algún metro y a proseguir con la ruta en una mañana que parecía que nos daba una tregua.

Llegábamos a Jarandilla y a por la corta pero preciosa subida a Guijo de Santa Bárbara, Enrique y Carlos se había adelantado un poco pero al ritmo de Pachío y Ángel pronto los iríamos cogiendo y volviéndonos a quedar los tres solos entre risas. Enrique volvía en la parte final, haciendo una de sus Fenriquiñas y nueva subida superada. Mientras esperábamos a Carlos y Gonzalo, empezaba a chispear, bajada rapidísima con toboganes y al salir a la carretera principal, la ligera lluvia se convertía en granizo, suerte que fue cuestión de pocos segundos.

De nuevo tranquilos hasta Aldeanueva y Cuacos, donde tomamos el cruce hacia el Monasterio, pequeña aceleración en el repecho final, reagrupamiento y a aguantar el chaparrón en el pequeño trayecto desde el Monasterio a Garganta, Piornal nos esperaba.

En el inicio de Piornal, dejaba de llover y nos dejaba unas buenas condiciones para ascender, aunque levantándose un viento creciente helado. En el primer o segundo kilómetro, acelero un poco la marcha para recolocarme las cosas de los bolsillos y al terminar veo que he abierto un huequito al grupo, por lo que ya decido poner mi ritmo y para arriba.

Un par de kilómetros adelantado cuando aparece a mi lado Ángel, pienso que vendría con Pachío, pero este ha cedido, miramos para atrás en una de las curvas de herradura y vemos que viene a unos 50 metros seguido de cerca por Enrique. Carlos y Gonzalo han cedido un poco más. Seguimos a nuestro ritmo, sin ser muy alto, que nos permite ir hablando, pero lo suficiente para hacer un buen entrenamiento, aparecen los primeros arroyos, cayendo entre los quejigos, Piornal es un auténtico monumento natural.

Poco a poco nos vamos distanciando y metiéndonos de nuevo en la niebla, llegan las recurvas y rampones de la parte final, que dan acceso al falso llano de la cima en la que ya no se veía absolutamente nada, muchísimo frío, un vientazo de cara que te dejaba aún más helado y no te dejaba avanzar, los 2-3km hasta el pueblo de Piornal se hacen larguísimos, llegamos al cruce de Pasaron y esperamos allí a los demás.

Con Ángel en Piornal


Pachío era el primero en aparecer en la niebla y tras unos 10 minutos aparecía un helado Enrique con Gonzalo, Carlos no tardaría mucho más. Ahora nos quedaba un bajada por Pasaron entre la oscuridad, suelo mojado, manos heladas. Con mucho tiento fuimos bajando, ya cerca del cruce de Jaraiz aparecía el sol y nos daba un pequeño alivio para llegar al punto final.

Una gran ruta para despedir el año a lo grande, aunque no fuera el último entrenamiento, sí el último gran recuerdo de un 2012 en el que habré subido cerca de 30 puertacos, alguno más si añado los hechos en Bkool. Igual hablo de eso en la próxima entrada. ¡Jeje! Feliz 2013.