miércoles, 14 de noviembre de 2012

Vitamina C. Antioxidante natural.

Ahora que llega el mal tiempo, hay que cerrar puertas por las que puedan entrar los elementos invasores que nos provocan las enfermedades, para ello, vamos a recordar un artículo que escribí hace tiempo sobre la vitamina C, reforcemos nuestro sistema inmunitario.

La actividad física, y en este caso, el ciclismo, provoca una serie de modificaciones en nuestro organismo, y no todas ellas son positivas. Haciendo ejercicio, en nuestro organismo se generan los llamados "radicales libres", provenientes de funciones corporales oxidativas, si bien hay otros muchos factores y situaciones en los que se general: contaminación, tabaco, calor,... Estos radicales pueden dañar y/o destruir células, tejidos y órganos, además de favorecer el desarrollo de muchas enfermedades.



Con el abuso del entrenamiento, los radicales libres se van acumulando en nuestro cuerpo y estos van haciendo mella en nuestro organismo, especialmente en el sistema inmunológico,  lo que puede llegar a desencadenar que el deportista esté expuesto a cualquier enfermedad infeciosa y a la perdida progresiva del rendimiento deportivo.



La forma de poder contrarrestar a estos radicales libres, es aportando a nuestro organismo, mediante la dieta, una serie de "antioxidantes" agentes que reducen el daño oxidativo o neutralizan a los radicales. Estos agentes son, entre otros, el Zinc, el Selenio, la Coenzima Q10, la provitamina A,... o las vitaminas E y C, esta última la que vamos a tratar en esta entrada.



La Vitamina C, o ácido Ascórbico, es una de las vitamina hidrosolubles, que se disuelven en agua, presentes en las partes acuosas de los alimentos. Nuestro organismos sólo puede almacenar una cantidad limitada y el exceso es facilmente eliminado por la orina.

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Es uno de los antioxidantes más efectivos, de hecho, con la actividad física, las necesidades de esta vitamina se dispara y puede llegar a triplicarse, por lo que los deportistas tendrán que tener muy en cuenta el incluir alimentos de gran aporte.

Las naranjas, mandarinas, tomates, perejil, fresas, plátanos, zanahorias, cebollas, patatas,... son grandes fuentes de vitamina C, pero tienen que estar frescas, cuando pierden la frescura o se exponen a la cocción, la vitamina se vuelve inestable y pierde sus propiedades.



Además de su función antioxidante, favorece la absorción del hierro, interviene en la formación del colágeno (proteína que sostiene muchas estructuras corporales), refuerza el sistema inmunitario,...

Su carencia provoca el escorbuto (inflamación y sandrado de encías), anemia,.. y su exceso prolongado puede acarrerar cálculos renales, diarrea, pérdida de calcio en los huesos,... por lo que lo ideal es que haya un equilibrio entre las necesidades (60-70mg/día para personas sedentarias y hasta 2-3mg por kilo de peso y día, para deportistas) y el consumo. Por lo que, una vez más, la mejor suplementación es una adecuada alimentación.

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