martes, 13 de noviembre de 2012

Planificando II. Marcando objetivos.

Continuamos por donde lo dejamos en la entrada anterior. Estábamos planificando nuestra nueva temporada, andábamos en un periodo de reflexión en el que teníamos que buscar algo que nos fuera verdaderamente motivador para fijar nuestras vistas durante los entrenamientos, un elemento que marcara la diferencia entre salir a entrenar por hábito a hacerlo con una intención clara y con hambre de superación. Buscábamos una "Meta" que pudiéramos asumir, clara, comprobable, formulada en positivo, dentro de nuestro control, que nos supongo esfuerzo,... El "FIN" de todos nuestros esfuerzos. Esta "Meta", o metas, no siempre se puede conseguir, a veces porque nos hemos excedido en nuestra ambición, otras porque no se han dado los factores adecuados durante el camino (aunque siempre se pueden modificar durante la temporada, no se puede tener las mismas metas si a mitad de temporada sufrimos una caída que nos tiene parados un largo tiempo, cambiamos de trabajo, obligaciones,...), se producen averías, climatología adversa,... Muchos factores que pueden hacer no llegar a dónde queríamos. Ahí entran en juego otro tipo de  elementos de una gran importancia para el deportista: los objetivos.

Antes de profundizar en los objetivos, vamos a diferenciar cuatro elementos distintos, muy relacionados entre sí, y que pueden provocar confusión: Sueños, Metas, Objetivos y Compromisos. Algo hablamos en la entrada anterior, pero vamos a ajustarlo un poco más.

SUEÑOS: Son los deseos más internos que tenemos, lo que vemos al cerrar los ojos, lo que nos emociona, lo que nos gustaría llegar a ser o conseguir. Se pueden encontrar muy lejos o muy cerca de nosotros, puede ser aquello que jamás tengamos la ocasión de lograr o algo que sintamos en nuestras manos si modificamos de forma correcta nuestras acciones, nuestros hábitos, nuestra mentalidad,... sabiendo enfocar nuestros esfuerzos. Generalmente, requieren de mucho tiempo para ser alcanzados.

Ejemplo: Terminar una TITAN DESERT. Para muchos, por condiciones físicas, por problemas económicos, por falta de tiempo,... es algo imposible. Sin embargo, con una buena programación, entrenamiento consistente, búsqueda de patrocinios, ayudas, reorganización en casa, cambio de vacaciones,... Orientando los esfuerzos en busca de ese "Sueño", en uno, dos, tres años, podría convertirse en "META", o incluso en un objetivo más.

METAS: Ya lo tratamos en la entrada anterior, el "FIN" a medio/largo plazo de nuestros entrenamientos. Tienen que salir de nosotros mismos, "ME"tas, ese ME es algo que sale de mi, algo que deseo yo, nadie tiene que imponertelo, algo que te mueva de verdad. La meta, más allá de llegar a alcanzarla, es el impulso que mueve mi engranaje, el camino que me lleva a "Ítaca", podré llegar o no, pero se a dónde voy.

OBJETIVOS: Son indispensables para la consecución de las metas. Antes hablábamos de sueños, de deseos, ahora hablamos de concrecciones, de "OBJETOS". Son elementos al alcance de nuestra mano, perfectamente medibles, próximos a nosotros, nuestras limitaciones y nuestras necesidades. Orientados a nuestras metas, serán los "hitos" a seguir, los puntos kilométricos a alcanzar para llegar a nuestro destino. Se podrán formular a corto/medio/largo plazo, nunca más allá de las "METAS". Nos dirán si vamos haciendo bien el trabajo, podremos lograr o no las metas, pero al menos saber que hemos hecho lo que estaba en nuestra mano. Si aún consiguiendo todos nuestros objetivos, no alcanzamos nuestras metas, una vez que han pasado éstas, habrá que analizar por qué no se han conseguido, si ha sido por una mala planificación de objetivos o por factores que no estaban dentro de nuestro control, en el primero de los casos nos serviría para mejorar en próximas programaciones.

 Antes de formular los objetivos, tendremos que saber:

¿QUÉ ES LO QUE NECESITAMOS?, ¿QUÉ NOS LIMITA?

Tenemos que analizar nuestras propias prestaciones y ver nuestros puntos fuertes y débiles, analizar si los puntos débiles nos impiden lograr nuestras pretensiones, para ello, tendremos que identificar las necesidades propias de la "meta" que hemos elegido.

Ejemplo:
Meta: Subir el Tourmalet por La Mongie en menos de 1h45m (nuestro mejor tiempo es de 2h),
Limitaciones propias de la meta: relación peso/potencia adecuada, buena resistencia muscular, óptimas habilidades mentales,... (Las propias de subir puertos).
Limitaciones propias del ciclista: Peso demasiado, tiendo a desconcentrarme, sufro calambres cuando llevo más de una hora de intensidad alta,...
Objetivos: Elevar el umbral de lactato a X vatios, bajar X kilos, Mejorar mis habilidades mentales: capacidad de sufrimiento, concentración, visualización,...

Los objetivos, por tanto, se pueden medir, se pueden comprobar en un tiempo determinado, nos sirven de motivación, de control, y pueden ser suficientemente satisfactorios como para dar por exitosa una temporada o ciclo, pese a no conseguir las metas por distintos motivos.

Y aún nos queda un elemento más:

COMPROMISOS: son contratos que firmamos con nosotros mismos para poder alcanzar nuestros objetivos. No se pueden medir, no es algo que podamos cuantificar ni evaluar, es un proceso interior que va ligado a un cambio de hábitos, de calidad de vida, de lo que quieres llegar a ser y cómo.

Ejemplo: Para bajar mi peso, me comprometo a eliminar la bollería industrial de mis desayunos, me comprometo a realizar de forma consistente mis entrenamientos, me comprometo a subirme en el rodillo con entusiasmo los días que me toque hacerlo, me comprometo a ser positivo en los momentos malos sobre la bicicleta, me comprometo a salir con mi pareja a pasear/cenar/visitar museos/... X veces a la semana para tenerla de mejor humor y me apoye en mis objetivos,...

  • SIN COMPROMISOS NO HAY OBJETIVOS SUPERABLES.

  • SIN OBJETIVOS NO HAY METAS A ALCANZAR.

  • SIN METAS NUNCA HAREMOS NUESTROS SUEÑOS REALIDAD.


A seguir reflexionando sobre lo que queréis alcanzar en 2013. Mucha suerte en vuestros procesos.

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