sábado, 23 de julio de 2011

Vía de la Plata. Etapa 4: Valdesalor-Cañaveral

En la cuarta etapa llegaba el gran día, Valdesalor-Cañaveral, el tramo en el que Pachío y yo tendríamos que guiar al grupo y de paso examinarnos de la parte práctica del curso. Por delante, poco más de 65km de un recorrido que ambos conocíamos bastante, el comportamiento del viento, lo que nos podíamos encontrar a lo largo del día, visitas,... Había estado reconociendo el terreno unas semanas antes, rodando al ritmo que preveia que podríamos ir en la ruta para calcular tiempos, ver sitios donde poder quedar con el coche de apoyo, dónde poder dar tramos libres,...


Valdesalor-Cañaveral

A las 6 de la mañana ya estaba en pie, una hora antes que mis compañeros. Como me había ido a casa a dormir y tenía que ir hasta Valdesalor antes de las 7 de la mañana, me tocó madrugar para desayunar en condiciones, preparar la mochila, vestirme e ir al encuentro del resto en las instalaciones deportivas de Valdesalor donde habían pasado la noche, una larga noche por lo que me contaron.

Al llegar, allí estaban casi todos dormidos aún, pocos se habían levantado ya y estaban desayunando, por lo que me tocó ir buscando a la gente e ir despertándolos y animando a activarse un poco que nos esperaba un día largo. Debido a que habían estado de barbacoa por la noche, había que recoger bastantes cosas antes de salir y retrasamos una hora la salida para poder prepararlo en condiciones y sin prisas. Fueron desayunando, recogiendo las cosas de la noche anterior, mochilas, sacos de dormir,... y a meter todo en el coche de apoyo, que parecía la furgoneta de una familia marroquí en busca de Tarifa.


Control de firmas. Pachío

Una vez todo preparado, unas pequeñas dinámicas para calentar un poco (ya que era obligatorio para el curso realizar alguna dinámica de grupo en las etapas), simulamos dos pruebas de los JJOO, las eliminatorias de lucha libre, en la que por parejas tendrían que saludar al rival, sujetarse por los hombros y empujarse los unos a los otros, primero con una pierna y luego con la otra. Después, la final de los 100mts lisos, con un altavoz fuimos presentando a todos los corredores, que tenían que ir a su cajón, saludar y soltar musculatura, así uno a uno y después... a correr hasta las bicicletas que las habíamos puesto al otro lado del campo de fútbol donde estábamos.

Aún nos faltaba otra dinámica, como todos los días teníamos que firmar los partes de asistencia, me adelanté con el micro y las hojas de firma hasta la plaza del pueblo, y cuando llegaron mis compañeros en salida neutralizada con Pachío como guía, simulamos el control de firmas de una carrera ciclista, presentando a los corredores, haciendo entrevistas,... una forma divertida de arrancar el día. Ya sólo quedaba dar a los pedales.


Maltravieso

El día estaba planeado para realizar la etapa en dos sectores muy diferenciados, uno lúdico-cultural, el primero, y otro más físico-deportivo, por la tarde. Por lo tanto, en la mañana se iban a dar pocos pedales, aprovechando toda la mañana para dar a conocer Cáceres con algunas visitas interesantes, y la proximidad del Casar de Cáceres para comer allí, refrescarnos en la piscina, descansar,... y por la tarde, cerca de 40km hasta Cañaveral, dando pedales de lo lindo para llegar antes de la puesta de sol.

Salimos de Valdesalor sobre las 9.15-9.30 en paralelo a la N-630, subiendo al Puerto de las Camellas y divisando Cáceres en poco más de 30 minutos, menos de lo planeado y con la gente muy animada. Sin embargo, para estropear un poco todo, pinchazo de Pachío en el recinto ferial, para perder el tiempo que habíamos recuperado en la subida a las Camellas. Otra vez en marcha y un par de paradas por el nuevo Cáceres para una nueva y divertida actividad, a petición popular, antes de ir a la primera visita. Como la mujer de Pachío, Prado, hacía los años, el grupo propuso ir a cantarle el "cumpleaños feliz" a su trabajo, la pobre, al ver la que se le había presentado allí, se puso roja como un tomate, pero creo que será un cumpleaños que no olvidará. jeje!


Callejeando por Cáceres.

Retomamos la marcha y a la primera visita, la Cueva de Maltravieso, una cueva situada en la entrada de Cáceres por la Ctra de Miajadas en la que hubo asentamientos prehistóricos y que pese a no poder visitarse, tiene un Centro de Interpretación en el que conocer un poco su historia, lo que se ha encontrado en ella, la recreación de parte de su interior,...

Después de Maltravieso, visita a la Ciudad Monumental, entrando por el Puente de San Francisco, una fuerte rampa empedrada le daba a nuestra ruta lúdica-cultural, un poco de exigencia deportiva. Entramos por la Puerta de Mérida, San Mateo, un pequeño paseo con las bicis por la muralla como los antiguos caballeros lo hicieron hace siglos a caballo. Puerta de Santa Ana, Los Golfines, y otra vez a San Mateo por otra calle. Pequeña parada en la Plaza de las Veletas, donde se encuentra el Museo de Cáceres, la Torre de la Estrella,... y una nueva visita.


Caballeros en bicicleta.

Bajando las escaleras hasta la Cripta de la Iglesia de San Franciso Javier, visita al Centro de Divulgación de la Semana Santa, en el que con los distintos sentidos, el visitante puede sentir la Semana Santa Cacereña, olores, sonidos, tactos, pesos, imágenes,... únicamente el gusto es el sentido que no trabaja en ese Centro, unos dulces de semana santa no estarían mal allí. jeje! Allí también, nuestros guiados pudieron disfrutar de un majestuoso "algibe" y en el mismo edificio, de las impresionates vistas que hay desde las altas torres de la iglesia (1€ la visita, 0,5€ para grupos). Mientras ellos subían a las torres, yo iba con las credenciales a sellar al Obispado de Cáceres, Jero y Frán, que no habían querido entrar, se quedaron vigilando las bicicletas.

Una vez abajo, otro callejeo por la Ciudad Monumental hasta la Plaza de Santa Maria, donde contemplamos una de las mejores e impresionantes vistas de Cáceres, la Plaza de San Jorge, viendo desde otro punto el lugar donde habíamos estado antes. Arco de la Estrella y tiempo libre en la Plaza Mayor de Cáceres, para que el que quisiera pudiera visitar la Torre de Bujaco (2€), dar una vuelta por la Ciudad Monumental, la Plaza Mayor, o tomarse algo en una terraza, algo que al final fue la idea que más cuajó y donde acabamos la mayoria.


Plaza de San Jorge

Nuevamente en marcha y última visita del día, Cáceres El Viejo, el antiguo asentamiento romano Castra Caecilia, de la época de la República, antes de que llegara la Época Imperial Romana, un asentamiento del s.II a.c. en el que hay un Centro de Interpretacion en el que ver cómo funcionaba un campamento romano en aquella época y sus diferencias con la época de esplendor. Con mucho interés, nuestro guiados siguieron las explicaciones de nuestra guía en el centro. La parte cultural estaba finalizando, eran ya más allá de la 1.30 del mediodía y aún nos quedaba llegar a Casar de Cáceres. Fuera del Centro nos esperaba el coche de apoyo en el que cargar agua y coger comida. Yo me enredé comentándole a Alberto dónde tenía que esperarnos en el Casar de Cáceres y no me di cuenta de coger comida, y como llevaba tiempo sin comer, tuve que sufrir para mantener la cabeza del grupo hasta el Casar.


Terreno para disfrutar.

Arrancamos de nuevo, ya hacía mucho calor, fuerte viento, y se hacía tarde. Habíamos recuperado algo de tiempo de la hora de retraso con la que habíamos salido, pero un nuevo pinchazo nos retrasó de nuevo, colocándonos en el horario previsto +1, por lo que el calor nos iba a dar bien. Menos mal que no nos quedaba mucho y pese a que nos costó llegar, pudimos entrar en la localidad de la Torta de Queso mejor del mundo a las 14.30, lo justo para dejar las bicicletas en la casa de Pachío, ir a la piscina, comer y ver el Tour hasta la hora de volver a los pedales.

A las 18h, retomábamos la marcha, a pesar de que lo que nos quedaba era un tramo largo, sin sombra, al descubierto del viento, con rampas duras,... la gente se concienció muy bien y tal vez fuera el tramo en el que mejor se haya rodado de toda la Vía de la Plata, le agradezco mucho eso a todos, se comportaron como campeones rodando muy fuerte hasta los riveros del Almonte. Ahí, división del grupo, quedaba una zona técnica hasta el puente sobre el río Almonte, y comentamos que al ser dos guías, uno se podría ir por el tramo técnico, y otro con los que no quisieran hacerlo, por la N-630, cuidando las piernas para lo que se avecinaba. Con Rafa y Susi me fui por la carretera, descansando, viendo al resto subir y bajar por el sendero paralelo, y llegando antes que ellos al final del tramo.


No queda nada.

A partir de ahí, un tramo largo de carretera, entre los dos ríos, Almonte y Tajo, con pinchazo incluido de Jero, subida al Tajomar, donde nos esperaba el coche de apoyo para un último aprovisionamiento y... tramo final, una subida dura por un camino roto que al coronar ya nos dejaba a la vista Cañaveral. El viento nos dió a favor en esa subida, y todos subieron a muy buen ritmo pese a la dificultad y al cansancio acumulado, así al llegar arriba todos estaban muy contentos. Habíamos superado lo peor y ya solo quedaba un tramo para disfrutar, pequeños sube y bajas, zonas muy bonitas de jaras,... un tramo que aprovechamos para dejar rienda suelta a todos, hacer fotos,... en fin divertirnos.


Final y todos tan contentos. Pachío

Justo antes de la última bajada "peligrosa" a un kilómetro de Cañaveral, paramos al grupo y le dimos las gracias por lo bien que habían llevado la ruta, la paliza que se habían dado en el sector de la tarde para llegar a tiempo, porque había salido todo perfecto y para avisar que la última bajada era para disfrutarla, sin estropear el buen día que habíamos llevado y que tuvieran cuidado que un golpe ahí podía ser muy duro al ser una bajada sobre roca viva. Todos bajaron sin problemas, disfrutando de la bajada, todos salvo... nuestro monitor, Javi, que nada más empezar a bajar se salía de la trazada y se pegaba un buen leñazo, haciéndose daño en el tobillo, si antes decimos que bajen con cuidado, antes se la da uno, encima nuestro "superior", jeje! Por lo cual, sin problemas, mientras no se fuera al suelo alguno de nuestros compañeros, que eran los "clientes" del día". jeje!

La subida final, menos de 500mts hasta Cañaveral solo fue un momento para disfrutar del trabajo bien hecho, recibir las felicitaciones de nuestros compañeros y dejarnos las pocas fuerzas que nos quedaban a Pachío y a mi. Hacer de guía es muy cansado, la tensión de llevar todo controlado, la multitud de series para pasar de la parte trasera a la cabeza del grupo, paradas y acelerones en las puertas, para hacer fotos,... te dejan fundido, pero... habíamos llegado y había salido todo a pedir de boca. Un saludo a Pachío y felicitación por su gran parte del éxito y a preparar las bicis y cosas para montar el campamento en Cañaveral, aunque Alberto e Isa, los encargados del día del coche de apoyo ya nos tenían casi todo listo. Muchas gracias a ellos también por todo lo que han currado.

Relax en el pabellón de Cañaveral, donde Alberto nos preparó unas estupendas patatas con carne y arroz, un ratito de conversaciones sobre las mejores jugadas del día, bromas, gracias,... y a dormir, cansadísimo.

2 comentarios:

Francisco Javier dijo...

muchas gracias por todo lo que me has enseñado y por lo que queda en mi nueva etapa como compañero de open,es un placer y una satisfación contar con un compañero y amigo de viaje como tu,mil gracias

Andeza dijo...

Gracias a ti por todos esos momentos que hemos pasado en las últimas semanas, me lo he pasado genial.

Siempre que te pueda ayudar en algo, ya sabes.