domingo, 3 de julio de 2011

Reconociendo la "Vía de la Plata"

Ayer por la mañana estuve reconociendo la que será la etapa de la "Vía de la Plata" que nos tocará guiar a Pachío y a mi en el curso de "Guía", Valdesalor-Cañaveral. Con la btt, ida y vuelta, 97,5km y 5h20m de pedaleo a unas horas en las que el sol pegaba que daba gusto, me pegó una paliza impresionante.

Como desde Valdesalor a Cáceres me lo conozco con los ojos cerrados, la ruta la empecé en la entrada de Cáceres, Ronda San Francisco, Puente San Francisco, Ciudad Monumental por un repechón empedrado que me hizo romper a sudar de lo lindo, bajada por las calles de la Ciudad Monumental, Plaza Mayor, Cáceres Viejo y al camino rodando a un ritmo muy suave, sin pasar de 130ppm para tratar de simular lo que puede ser el día de la ruta con todos mis compañeros.



Primera portilla.

Desde la salida de Cáceres hasta el Casar de Cáceres, 50 minutos, contando las tres paradas a abrir y cerrar portillas, al meternos por un camino evitando la carretera del Casar que casi no tiene arcén, pero sí bastante tráfico. El Casar lo atravesamos de Sur a Norte en ligero descenso para encontrarnos nada más salir con un repechón que conocemos más que de sobra de subirlo infinidad de veces con la grupeta de btt, camino de las barcas, siempre con terreno favorable, en el que hay que pasar varias cancelas hasta la bajada final hacia los riveros del Tajo, antes hay que pasar junto a dos depósitos de "Miliarios Romanos", el primero son dos miliarios bien cuidados en el lado derecho del camino, un poco después otro con varios miliarios tras una alambrada.


Miliarios

Al llegar al rivero, junto a la N-630 hay que hacer unos toboganes muy divertidos, por sendero, aunque pueden ser peligrosos para algunos de mis compañeros menos duchos con la btt, hay muchas roderas, piedras, curvas,... y tal vez el día de la ruta tengamos que dividir el grupo y tirar con algunos por la carretera. Una vez en la carretera, había que pasar los dos puentes y subir al Miraltajo, para girar a la derecha y hacer una subida dura y muy rota al principio por camino, una zona muy bonita pero en la que el sol apretaba lo suyo, era ya la 1 del mediodía y no paraba de sudar. Había echado 2l de agua en la Camelback y un bidón en la bici, pensaba que con eso tendría más que suficiente para la ruta entera, sin embargo me llegó justo para llegar a Cañaveral.

Para llegar a Cañaveral hay que hacer una bajada sobre piedra, chulísima, en la que disfruté muchísimo. El día de la ruta habrá que tener mucho cuidado con la gente, avisar lo que hay y que alguno la baje bajado de la bici. Abajo, una portilla más y subida empedrada hasta Cañaveral, saliendo justo enfrente de la piscina. 51km y 3h de pedaleo sin esforzarme, creo que para la ruta ese puede ser el tiempo que tardemos, aunque para los planes, mejor meterle 30m más por lo que pueda pasar.


Esperando al Helicóptero en Cañaveral

En una fuente llené dos veces el bidón, bebí uno y otro para la vuelta, echando en la Camelback como 1l aproximadamente. Me quedaban entorno a 40km por carretera que me las prometía felices, aunque sabiendo que el viento lo iba a tener de cara. Empecé a bajar y al principio muy bien, bastante rápido, pero en la parte final de la bajada, el viento comezó a ser fortísimo y me costaba avanzar pese a la inclinación favorable. En el tramo de los puentes de Alconetar, rodar a 20km/h me suponía mucho esfuerzo, la subida del Miraltajo la hice muy fuerte, al estar algo más resguardado, al igual que la zona de entrepuentes, lo peor estaba por llegar.

Una vez pasado el último puente, antes de la última subida, el ardiente viento volvío a resoplar con más fuerza y ya me costó llegar arriba, la cara y los brazos me quemaban, eran las 3 de la tarde y esto empezaba a parecerse a lo que nos espera en agosto con la "Camino a la Perdición", el agua ya se me había acabado y me quedaba un buen trecho hasta la gasolinera del Gallo. A duras penas fui avanzando, cada vez más tostado por el viento y sobre todo el calor y llegar a la gasolinera fue mi objetivo más próximo, al llegar, un litro de Aquarius del tirón sentado a la sombra. Tras las recuperación, de nuevo en marcha, al principio con fuerzas renovadas muy bien, pero al llegar a las Capellanías, de nuevo la insolación me fue haciendo mella y hasta casa totalmente fundido.

En casa, un litro de agua del tirón y con ganas de seguir bebiendo, por curiosidad, me dió por pesarme para ver si me había hidratado más o menos bien y... sorpresón, 2kg menos de cuando salí. Echando cuentas, bebí 6,25 litros de líquido, más lo que pesara la comida que tomé, 3 barritas, un plátano, una manzana y un kit kat, y aún así perdí dos kilos. La deshidratación fue bestial, creo que voy a tener que llevar bidones de 5 litros en los días de la Vía de la Plata, y lo mismo para Villalba, ya veremos, pero a la adaptación al calor va a ser de... o me adapto o caigo en el intento. jeje!

1 comentario:

F. Enrique Suárez dijo...

Buena ruta ;)
te hace falta una patacabra, jeje