sábado, 30 de julio de 2011

Ruta de la Plata por Extremadura

Como ya sabéis, como práctica para el curso de "Guía por Itinerarios en Bicicleta", realicé con mis compañeros la "Vía de la Plata" desde "El Real de la Jara" (Sevilla) hasta "Puerto de Béjar" (Salamanca).


El Real de la Jara. Inicio de Ruta. Javi Gil.

En esta entrada os dejo recogidos como discurrieron las 6 etapas. Si quereis más información sobre la ruta, tracks, perfiles, descripciones,... no os perdais en las próximos días la página de "Avanzamosciclismo". En primicia os adelanto mi nueva sección allí, "BiciRutas". La primera ruta que presentaré... os la podéis imaginar. ;)


ETAPA 5: "Cañaveral-El Anillo"
ETAPA 6: "El Anillo-Puerto de Béjar"

Aún me faltan las dos últimas etapas por subir. La última fué una "extra stage", ya que la hicimos una semana después de las otras cinco.

jueves, 28 de julio de 2011

Pedro Horrillo, Markel Irizar, Rocío Gamonal... Artículos y entrevistas actualizados.

Hacía tiempo que no actualizaba la página con mis colaboraciones en la sección "Bicipersonajes" de Avanzamosciclismo. Desde la última vez que añadí los enlaces a todas las presentaciones y entrevistas que llevaba han pasado unos meses, además de unos cuantos interesantes personajes.

En Avanzamosciclismo han dejado sus conocimientos, experiencias, opiniones,... Pedro Horrillo, Markel Irizar, Rocío Gamonal, Guillermo Olcina y Juan Mari Guajardo. Si quereis saber un poco más sobre todos ellos y leer las entrevistas que les realizamos, pinchad en el menú de la derecha en la sección...


Si no, siempre podreis pasaros por Avanzamosciclismo, algo que os recomiendo hagais habitualmente, no solo por mis colaboraciones sino por el trabajo que realizamos todo el equipo Avanzamosciclismo.com, merece la pena echar un rato cada día si os gusta el ciclismo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Circo de Gredos. Ruta de la Laguna Grande

Ciclismo y más, no todo es darle a los pedales. Ayer tocó rutita de las buenas a pie, una larga caminata con mis padres, que les ha dado estas vacaciones por las rutas senderistas, a la Laguna Grande de Gredos, ruta que tenía muchas ganas de hacer.

Ahora que mi padre está de vacaciones, mi ama y él están aprovechando para salir al monte a andar y de paso hacer un poco de turismo rural conociendo un poco más de nuestras geografía interior. Para ésta semana, tenían programado subir hasta "Hoyos del Espino" para hacer la Ruta de la Laguna Grande, y como por unas cosas y otras no había podido ir aún con mis amigos, que mejor momento para aprovechar la ocasión. Así, ayer me apunté con ellos, cambié las zapatillas de ciclista por las de andar y al monte se ha dicho.


Ruta de la Laguna Grande

Para llegar al inicio de la ruta, desde Cáceres, hay que pegarse un buen rato en el coche, más de 2 horas. Por la A-66 hasta Bejar, Av-100 hasta Barco de Ávila, Av-941 hasta Hoyos del Espino, y allí, Carretera de la Plataforma de Gredos hasta la mismísima Plataforma donde se acaba el trayecto en cuatro ruedas y comienza el trayecto a dos pies. jeje!

Al llegar a la Plataforma, aquello parecía una feria, estaba lleno de coches, gente preparándose para subir, algunos aún dormidos en sus sacos en el refugio,... Para ser un martes, demasiada gente había decidido hacer "nuestra ruta", pero bueno, tampoco era problema, lo único que le quita bastante el misticismo de ir a andar a la montaña, aunque también es agradable compartir senda con más gente.


Iniciando la ruta.

Desde la Plataforma arranca la ruta por un caminito empedrado que le da la bienvenida a los senderistas con las primeras fuertes pendientes del día, las justas para que los más inadaptados comiencen a sufrir desde el principio y para que el resto rompa pronto a sudar. Entorno a 10-15 minutos de ejercicio intenso antes del primer respiro, cuando la pendiente afloja un poco antes de empinarse de nuevo para llegar al gran descanso previo a la subida más larga. Llevamos poco más de un kilómetro y las piernas ya pican.


Asusta, eh! Tras ella vien un descanso.

El sendero, después de haber cogido gran altura en pocos metros entra en una pequeña llanura en la que bajar pulsaciones e ir tomando ritmo para lo que viene a partir de ahí. Un puente sobre un arroyuelo pone fin a la llanura y comienza la subida de verdad, hemos tenido algo menos de 500 metros para respirar y ahora nos esperan unos 2km de fuertes pendientes hasta llegar a casi los 2.200 metos de altitud sin haber visto aún el Almanzor y el resto de picos que lo acompañan, sin embargo, la pendiente empieza a aflojar de repente, o peor parece haber pasado y el pico del Almanzaro aparece en el sendero. Al coronar, el Circo de Gredos se nos muestra con todo su esplendor.


El Almanzor aparece en el sendero.

A lo lejos, a la izquierda podemos ver ya la Laguna Grande, con el refugio Elola a su lado, aunque aún parece un casita en miniatura. Sin embargo, después de todo el esfuerzo de la subida, lo que se nos muestra por delante parece un pequeño paseo, una bajadita, un pequeño llano y estamos ahí. Nada más lejos de la realidad, la bajadita es una enorme pendiente con recurvas empedradas que hacen sufrir las rodillas a todos, el llanito es un tramo con subidas y bajadas de menor pendiente pero que nos hacen perder de vista la Laguna por bastantes momentos y finalmente, una fuerte bajada más para llegar a las frescas aguas de la laguna glaciar. Hemos llegado, 2h30m de caminata. Alzando la vista, los enormes picos nos hacen sentir muy pequeños, pero a su vez con una gran tranquilidad, ahora toca disfrutar del paisaje y del momento.


En la Laguna Grande.

Un pequeño baño, un ratillo sentados en la orilla, una buena merendola, pequeño reposo y... vuelta para abajo, a desandar lo andado. Sabiendo lo que nos queda, la vuelta se hace más sencilla, pero no por ello se hace solo, hay que dar muchas patadas para llegar de nuevo a la Plataforma. La subida se hace bastante bien, en apenas una hora estábamos arriba, en el mirador del Circo pese haber parado un rato en la fuente que hay en mitad de la subida.


Adiós al Circo.

En el mirador, unas amigas nos estaban esperando, la cabra montés de Gredos no suele esconderse mucho, especialmente por las tardes, y es facilmente de encontrar en esta ruta. Allí pudimos disfrutar de su compañía un rato, haciéndonos unas fotos, contemplando la belleza de estos animales, aunque ningún macho se había dejado ver hasta ahora. Mala suerte.


Con una amiga.

De nuevo a caminar, ahora tocaba bajar, hacerlo por una calzada empedrada no se hace muy sencillo, las rodillas y los tobillos se cargan bastante, no es muy recomendable ir muy rápido, sobre todo si se quiere ir contemplando el paisaje que tenemos alrededor. Llegamos a la Fuente de los Cavadores, donde estuvimos un rato sentados y nada más empezar a bajar... entre los piornos apareció una enorme cornamenta de un gran macho montés, un animal espléndido, allí estaba acostado tranquilamente y se movió justo para que pudiéramos verlo, un poco más adelante veríamos otro más pequeño, mucho más lejos, casi llegando a la llanura, al final no nos íbamos a ir sin ver uno de los emblemas de Gredos.


Macho montés, no se dejo ver mucho más.

Últimos tramos de bajada, llanito, última bajada fuerte y... la plataforma. Estábamos abajo, casi 3 horas desde que salimos de la Laguna, aunque poco más de 2h de caminata.

De vuelta a Cáceres, parada en Barco de Ávila para tomar algo y en la Covatilla para ver dónde podemos ir a ver la Vuelta a España cuando acabe la etapa allí y para casa. Habíamos salido a las 6.30 de la mañana y llegamos a las 8 de la tarde, todo el día por ahí, el sol, la caminata, el viaje, te deja fundido. Una duchita y al sofá a descansar mientras llegaba la moza de trabajar. ;)

En La Covatilla.

lunes, 25 de julio de 2011

Two conejillos de indias, two prueba de esfuerzo!

Se acabó la semana de los experimentos. Esta mañana he ido de nuevo a la Facultad de Ciencias del Deporte para someterme a la segunda prueba de esfuerzo tras siete días tomando una supuesta sustancia ergonénica que Nando, en su proyecto fin de máster, tendrá que estudiar si tiene o no beneficios en el rendimiento y cuáles.

Como el estudio se está haciendo a "doble ciego", ni investigador ni sujetos saben si lo que están tomando es la sustancia experimental o el placebo, aún no sabíamos si había pertenecido al grupo experimental o control. Lo único que sabía de mi sustancia era que estaba muy salada. Al llegar Pablo, otro de los sujetos, él había estado tomando una sustancia de sabor muy desagradable. Por el sabor que debería tener la sustancia, parece ser que entonces él formaba parte del grupo experimental y yo había estado formando parte del grupo control, tomando todo el tiempo el placebo. Ya decía yo que estaba igual de cansado o más todos estos días. jeje!


Vamoooossss!

A las 10 de la mañana, otra vez el protocolo de la semana anterior: en ayunas, analítica de sangre y orina, pesaje y a desayunar. Después... al lío, en el cicloergómetro de nuevo 100 watios, 25w más cada 3 minutos hasta que el cuerpo dijera: -"Hasta aquí hemos llegado"-. Y como la semana pasada, tras solventar algunos problemillas con el ordenador, cicloergómetro, analizador de gases,... 100w sin problemas, 125, 150, 175 sin problemas. La cosa iba bastante bien, llevando la respiración sin apuros, controlando el ritmo de pedaleo, las pulsaciones,... A los 200w, las sensaciones han comenzado a cambiar, no me encontraba muy bien, me sentía cansado, con dolor de piernas y con la idea en la cabeza de igual no superar los 300w, los cuales veía muy lejos aún.

225w, 250 y 275, las sensaciones no acaban de mejorar y seguía con las dudas, pero aún podía avanzar más, si bien ya el control de respiración lo había perdido y tenía que respirar por la boca de vez en cuando para coger más aire. 300w con la sensación de poderme quedar ahí pero he pasado los 3 minutos y podía seguir tirando, 325w y lo mismo, aunque ya variando la posición en el sillín, dando cabezazos,... 350w, en la punta del sillín, los puedo pasar, pero los 375 los veo muy mal. 375w, donde me quedé la semana pasada, lo intento, aguanto los primeros 20-30 segundos, pero... la idea de tener que aguantar hasta los 3 minutos en esa potencia me hace que mentalmente me venga abajo y parar antes del agotamiento. He acabado mejor que la semana pasada pero me he quedado en el mismo punto, la barrera de los 375w creo físicamente la podría superar, pero la cabeza me ha vuelto a decir que parase antes de tiempo. Hay que mejorar esos detalles.


Con las piernas "levantás".

Ahora, reventado con las piernas para arriba, pensando si salir o no esta tarde con la bici, he quedado con Nando en que igual salgo con él, pero aún no lo he decidido, ya veremos. jeje!

sábado, 23 de julio de 2011

Vía de la Plata. Etapa 4: Valdesalor-Cañaveral

En la cuarta etapa llegaba el gran día, Valdesalor-Cañaveral, el tramo en el que Pachío y yo tendríamos que guiar al grupo y de paso examinarnos de la parte práctica del curso. Por delante, poco más de 65km de un recorrido que ambos conocíamos bastante, el comportamiento del viento, lo que nos podíamos encontrar a lo largo del día, visitas,... Había estado reconociendo el terreno unas semanas antes, rodando al ritmo que preveia que podríamos ir en la ruta para calcular tiempos, ver sitios donde poder quedar con el coche de apoyo, dónde poder dar tramos libres,...


Valdesalor-Cañaveral

A las 6 de la mañana ya estaba en pie, una hora antes que mis compañeros. Como me había ido a casa a dormir y tenía que ir hasta Valdesalor antes de las 7 de la mañana, me tocó madrugar para desayunar en condiciones, preparar la mochila, vestirme e ir al encuentro del resto en las instalaciones deportivas de Valdesalor donde habían pasado la noche, una larga noche por lo que me contaron.

Al llegar, allí estaban casi todos dormidos aún, pocos se habían levantado ya y estaban desayunando, por lo que me tocó ir buscando a la gente e ir despertándolos y animando a activarse un poco que nos esperaba un día largo. Debido a que habían estado de barbacoa por la noche, había que recoger bastantes cosas antes de salir y retrasamos una hora la salida para poder prepararlo en condiciones y sin prisas. Fueron desayunando, recogiendo las cosas de la noche anterior, mochilas, sacos de dormir,... y a meter todo en el coche de apoyo, que parecía la furgoneta de una familia marroquí en busca de Tarifa.


Control de firmas. Pachío

Una vez todo preparado, unas pequeñas dinámicas para calentar un poco (ya que era obligatorio para el curso realizar alguna dinámica de grupo en las etapas), simulamos dos pruebas de los JJOO, las eliminatorias de lucha libre, en la que por parejas tendrían que saludar al rival, sujetarse por los hombros y empujarse los unos a los otros, primero con una pierna y luego con la otra. Después, la final de los 100mts lisos, con un altavoz fuimos presentando a todos los corredores, que tenían que ir a su cajón, saludar y soltar musculatura, así uno a uno y después... a correr hasta las bicicletas que las habíamos puesto al otro lado del campo de fútbol donde estábamos.

Aún nos faltaba otra dinámica, como todos los días teníamos que firmar los partes de asistencia, me adelanté con el micro y las hojas de firma hasta la plaza del pueblo, y cuando llegaron mis compañeros en salida neutralizada con Pachío como guía, simulamos el control de firmas de una carrera ciclista, presentando a los corredores, haciendo entrevistas,... una forma divertida de arrancar el día. Ya sólo quedaba dar a los pedales.


Maltravieso

El día estaba planeado para realizar la etapa en dos sectores muy diferenciados, uno lúdico-cultural, el primero, y otro más físico-deportivo, por la tarde. Por lo tanto, en la mañana se iban a dar pocos pedales, aprovechando toda la mañana para dar a conocer Cáceres con algunas visitas interesantes, y la proximidad del Casar de Cáceres para comer allí, refrescarnos en la piscina, descansar,... y por la tarde, cerca de 40km hasta Cañaveral, dando pedales de lo lindo para llegar antes de la puesta de sol.

Salimos de Valdesalor sobre las 9.15-9.30 en paralelo a la N-630, subiendo al Puerto de las Camellas y divisando Cáceres en poco más de 30 minutos, menos de lo planeado y con la gente muy animada. Sin embargo, para estropear un poco todo, pinchazo de Pachío en el recinto ferial, para perder el tiempo que habíamos recuperado en la subida a las Camellas. Otra vez en marcha y un par de paradas por el nuevo Cáceres para una nueva y divertida actividad, a petición popular, antes de ir a la primera visita. Como la mujer de Pachío, Prado, hacía los años, el grupo propuso ir a cantarle el "cumpleaños feliz" a su trabajo, la pobre, al ver la que se le había presentado allí, se puso roja como un tomate, pero creo que será un cumpleaños que no olvidará. jeje!


Callejeando por Cáceres.

Retomamos la marcha y a la primera visita, la Cueva de Maltravieso, una cueva situada en la entrada de Cáceres por la Ctra de Miajadas en la que hubo asentamientos prehistóricos y que pese a no poder visitarse, tiene un Centro de Interpretación en el que conocer un poco su historia, lo que se ha encontrado en ella, la recreación de parte de su interior,...

Después de Maltravieso, visita a la Ciudad Monumental, entrando por el Puente de San Francisco, una fuerte rampa empedrada le daba a nuestra ruta lúdica-cultural, un poco de exigencia deportiva. Entramos por la Puerta de Mérida, San Mateo, un pequeño paseo con las bicis por la muralla como los antiguos caballeros lo hicieron hace siglos a caballo. Puerta de Santa Ana, Los Golfines, y otra vez a San Mateo por otra calle. Pequeña parada en la Plaza de las Veletas, donde se encuentra el Museo de Cáceres, la Torre de la Estrella,... y una nueva visita.


Caballeros en bicicleta.

Bajando las escaleras hasta la Cripta de la Iglesia de San Franciso Javier, visita al Centro de Divulgación de la Semana Santa, en el que con los distintos sentidos, el visitante puede sentir la Semana Santa Cacereña, olores, sonidos, tactos, pesos, imágenes,... únicamente el gusto es el sentido que no trabaja en ese Centro, unos dulces de semana santa no estarían mal allí. jeje! Allí también, nuestros guiados pudieron disfrutar de un majestuoso "algibe" y en el mismo edificio, de las impresionates vistas que hay desde las altas torres de la iglesia (1€ la visita, 0,5€ para grupos). Mientras ellos subían a las torres, yo iba con las credenciales a sellar al Obispado de Cáceres, Jero y Frán, que no habían querido entrar, se quedaron vigilando las bicicletas.

Una vez abajo, otro callejeo por la Ciudad Monumental hasta la Plaza de Santa Maria, donde contemplamos una de las mejores e impresionantes vistas de Cáceres, la Plaza de San Jorge, viendo desde otro punto el lugar donde habíamos estado antes. Arco de la Estrella y tiempo libre en la Plaza Mayor de Cáceres, para que el que quisiera pudiera visitar la Torre de Bujaco (2€), dar una vuelta por la Ciudad Monumental, la Plaza Mayor, o tomarse algo en una terraza, algo que al final fue la idea que más cuajó y donde acabamos la mayoria.


Plaza de San Jorge

Nuevamente en marcha y última visita del día, Cáceres El Viejo, el antiguo asentamiento romano Castra Caecilia, de la época de la República, antes de que llegara la Época Imperial Romana, un asentamiento del s.II a.c. en el que hay un Centro de Interpretacion en el que ver cómo funcionaba un campamento romano en aquella época y sus diferencias con la época de esplendor. Con mucho interés, nuestro guiados siguieron las explicaciones de nuestra guía en el centro. La parte cultural estaba finalizando, eran ya más allá de la 1.30 del mediodía y aún nos quedaba llegar a Casar de Cáceres. Fuera del Centro nos esperaba el coche de apoyo en el que cargar agua y coger comida. Yo me enredé comentándole a Alberto dónde tenía que esperarnos en el Casar de Cáceres y no me di cuenta de coger comida, y como llevaba tiempo sin comer, tuve que sufrir para mantener la cabeza del grupo hasta el Casar.


Terreno para disfrutar.

Arrancamos de nuevo, ya hacía mucho calor, fuerte viento, y se hacía tarde. Habíamos recuperado algo de tiempo de la hora de retraso con la que habíamos salido, pero un nuevo pinchazo nos retrasó de nuevo, colocándonos en el horario previsto +1, por lo que el calor nos iba a dar bien. Menos mal que no nos quedaba mucho y pese a que nos costó llegar, pudimos entrar en la localidad de la Torta de Queso mejor del mundo a las 14.30, lo justo para dejar las bicicletas en la casa de Pachío, ir a la piscina, comer y ver el Tour hasta la hora de volver a los pedales.

A las 18h, retomábamos la marcha, a pesar de que lo que nos quedaba era un tramo largo, sin sombra, al descubierto del viento, con rampas duras,... la gente se concienció muy bien y tal vez fuera el tramo en el que mejor se haya rodado de toda la Vía de la Plata, le agradezco mucho eso a todos, se comportaron como campeones rodando muy fuerte hasta los riveros del Almonte. Ahí, división del grupo, quedaba una zona técnica hasta el puente sobre el río Almonte, y comentamos que al ser dos guías, uno se podría ir por el tramo técnico, y otro con los que no quisieran hacerlo, por la N-630, cuidando las piernas para lo que se avecinaba. Con Rafa y Susi me fui por la carretera, descansando, viendo al resto subir y bajar por el sendero paralelo, y llegando antes que ellos al final del tramo.


No queda nada.

A partir de ahí, un tramo largo de carretera, entre los dos ríos, Almonte y Tajo, con pinchazo incluido de Jero, subida al Tajomar, donde nos esperaba el coche de apoyo para un último aprovisionamiento y... tramo final, una subida dura por un camino roto que al coronar ya nos dejaba a la vista Cañaveral. El viento nos dió a favor en esa subida, y todos subieron a muy buen ritmo pese a la dificultad y al cansancio acumulado, así al llegar arriba todos estaban muy contentos. Habíamos superado lo peor y ya solo quedaba un tramo para disfrutar, pequeños sube y bajas, zonas muy bonitas de jaras,... un tramo que aprovechamos para dejar rienda suelta a todos, hacer fotos,... en fin divertirnos.


Final y todos tan contentos. Pachío

Justo antes de la última bajada "peligrosa" a un kilómetro de Cañaveral, paramos al grupo y le dimos las gracias por lo bien que habían llevado la ruta, la paliza que se habían dado en el sector de la tarde para llegar a tiempo, porque había salido todo perfecto y para avisar que la última bajada era para disfrutarla, sin estropear el buen día que habíamos llevado y que tuvieran cuidado que un golpe ahí podía ser muy duro al ser una bajada sobre roca viva. Todos bajaron sin problemas, disfrutando de la bajada, todos salvo... nuestro monitor, Javi, que nada más empezar a bajar se salía de la trazada y se pegaba un buen leñazo, haciéndose daño en el tobillo, si antes decimos que bajen con cuidado, antes se la da uno, encima nuestro "superior", jeje! Por lo cual, sin problemas, mientras no se fuera al suelo alguno de nuestros compañeros, que eran los "clientes" del día". jeje!

La subida final, menos de 500mts hasta Cañaveral solo fue un momento para disfrutar del trabajo bien hecho, recibir las felicitaciones de nuestros compañeros y dejarnos las pocas fuerzas que nos quedaban a Pachío y a mi. Hacer de guía es muy cansado, la tensión de llevar todo controlado, la multitud de series para pasar de la parte trasera a la cabeza del grupo, paradas y acelerones en las puertas, para hacer fotos,... te dejan fundido, pero... habíamos llegado y había salido todo a pedir de boca. Un saludo a Pachío y felicitación por su gran parte del éxito y a preparar las bicis y cosas para montar el campamento en Cañaveral, aunque Alberto e Isa, los encargados del día del coche de apoyo ya nos tenían casi todo listo. Muchas gracias a ellos también por todo lo que han currado.

Relax en el pabellón de Cañaveral, donde Alberto nos preparó unas estupendas patatas con carne y arroz, un ratito de conversaciones sobre las mejores jugadas del día, bromas, gracias,... y a dormir, cansadísimo.

viernes, 22 de julio de 2011

Via de la Plata. Etapa 3: Mérida-Valdesalor

Hoy he llegado de pasar las "penúltimas" jornadas de convivencia con mis compañeros del curso, última del curso de guía. Ayer acabamos el trozo que nos faltaba de la "Vía de la Plata" hasta Baños de Montemayor y continuando hasta Puerto de Bejar para luego bajar hasta "El Anillo" a llevar las bicis, lavarlas, preparar todo e irnos a Casas del Monte donde íbamos a pasar la noche para recibir allí la última clase del curso.

Pero antes de contar la "última ruta", vamos a hacer memoria de nuevo y seguiré con la "Vía de la Plata" donde la dejé, en el albergue del peregrino de Mérida y teniendo una nueva etapa por delante hasta Valdesalor, al ladito de casa.


Mérida-Valdesalor

Como todos los días, alrededor de las 7 estábamos ya en pie, unos antes y otros después, para desayunar, prepararnos y salir de ruta un día más. Cuando nos levantamos, el albergue estaba practicamente vacío, los caminantes se habían ido de madrugada y los otros "bicigrinos" estaban ya listos para partir. Así, cuando quisimos arrancar, éramos los únicos que estábamos en el albergue.


Buenas caras en Proserpina.

Los guías de ese día iban a ser Susi y José, quienes al no conocer Mérida, y aprovechando que los padres de Jero viven allí, tiraron de éste para salir de la ciudad, un punto siempre conflictivo en todas las rutas. Con su ayuda, rápidamente encontramos las flechas amarillas, las cuales nos llevaban hacia el Embalse Romano de Proserpina por un carril bici en el que el viento parecía que nos iba lastrar mucho durante todo el día entrando fronto lateral por la izquierda. Aunque sin problemas llegamos a Proserpina bastante rápido y con buena temperatura. En los primeros kilómetros habíamos ido comentando las penurias pasadas en el día anterior siendo una etapa a priori fácil, y las que podríamos pasar en ese día con un perfil un poco más complicado.

Después de una pequeña parada en Proserpina, retomamos la marcha alrededor del embalse y salir a una vieja carretera por donde discurre el "camino de la plata" hasta tomar un desvío a la izquierda por un camino un poco roto con mucha arena suelta, entre dehesas, una zona muy bonita y muy entretenida que pasó bastante rápido llegando a Aljucén donde teníamos concertada la primera parada larga del día para un avituallamiento antes de la tirada larga hasta Alcuescar.



Pachío Pro.

En Aljucén estuvimos un buen rato, comiendo, bebiendo, llenando bidones, camelback, echándonos fotos,... y tras retomar el camino... el Parque Natural de Cornalvo, caminos y senderos en ascenso entre dehesas, jaras y mucha tranquilidad. Uno de los tramos más bonitos del día, que junto con la mayor libertad que nos dieron los guias, nos permitieron divertirnos mucho rodando cada uno a su ritmo en ciertas zonas, juntándonos para reagrupar, echar fotos,... Así casi sin darnos cuenta nos plantamos en las proximidades de "El Cruce de las Herrerías", penúltima dificultad del día donde nos dieron tramo libre para darle un poco de caña.


La próxima en burro. By Pachío

En la ascensión, muy suave, progresiva, fuimos dando gas poco a poco, tiramos para adelante Pachío, Uvaldo (de menos a más en la ruta) y yo. Cada vez más fuerte nos fuimos acercando a las rampas más duras y empecé a darle un poco más fuerte hasta llegar a meter todo el desarrollo tirando a tope y llegando arriba sólo, con Pachío y Uvaldo un poco más atrás, y el resto en pequeños grupitos. Reunificación arriba y para Alcuescar, donde una piscina nos esperaba para pasar las peores horas del día, comer y ver el tour.


Yo te echo foto.
Para el sector de tarde, poco quedaba, Alcuescar-Valdesalor, un terreno mucho más conocido para mí. Con una parte final muy habitual en nuestras salidas, por tanto, era como estar en casa. Les fui explicando a mis compañeros lo que nos quedaba, las dificultades, lo que había para poder ver, coger agua, parar,... y con el incentivo de que al llegar a Valdesalor iba a preparar las cosas e irme a dormir a casa para descansar mejor y volver a la ruta al día siguiente, día que me tocaba guiar a mi.


Tú me echas foto. By Pachío

Al final llegamos a Valdesalor un poco más tarde de lo que pensaba, las largas paradas en Casas de Don Antonio, Miliarios, las fotos en el puente romano de antes de Aldea del Cano, y para finalizar, el pinchazo de Pachío casi entrando en Aldea, nos hicieron llegar casi a las 8 de la tarde a Valdesalor, una hora más tarde de lo que tenía previsto. Una hora menos para descansar, pero... que agusto iba a dormir. jeje!


Esto... By Pachío
Tenía pensado subirme con la bici hasta casa y ya bajarme en el coche el día siguiente, pero entre las horas a las que llegamos, que nos quedaba una hora más para dejar todo preparado,... las 9 no eran horas para irme en bici y fueron mis padres los que se pasaron a por mi y acercarme a Cáceres. Hasta las 9.30 no llegue a casa, poco tiempo para disfrutar, pero menos es nada.


Al fin en Valdesalor. By Pachío


miércoles, 20 de julio de 2011

Ruta de la Plata. Etapa 2: Puebla de Sancho Pérez-Mérida

Seguimos con la historia por donde la dejé el domingo pasado... en Puebla de Sancho Pérez, dentro de nuestros sacos de dormir, en las inmediaciones de la Ermita de Belén. La etapa, a priori, era la más sencilla de toda la ruta, por lo que todo el mundo estaba relajado y sin saber la que les esperaba en el camino.

Puebla de Sancho Pérez-Mérida
A las 7 de la mañana se tocaba diana y el campamento empezaba a moverse, había sido una noche un tanto larga para la mayoria. Pese a caer dormidos muy pronto, la llegada de José, Alberto y Carlos, que habían llevado a éste último al hospital de Zafra para que le miraran el dedo de la caída, nos despertó y tardamos en volver a dormir. Dormir en el suelo, con los ruidos de la naturaleza, cansados,... por primera vez, siempre cuesta un poco y todo el mundo se levantó sin haber recuperado bien. Además, la gente no tenía muchas ganas de iniciar la ruta y entre unas cosas y otras se nos fue bastante la hora de salida, partiendo de Puebla más allá de las 9.30 de la mañana, pero no pasaba nada, la etapa era muy sencilla, casi todo bajada. Los guías del día, Uvaldo, Raúl y Carlos habían preparado muy bien la ruta, pero el desconocimiento del terreno, las localidades de paso, el viento,... les jugaron una mala pasada.


Inicio de la Ruta.

Eran muy pocos los kilómetros hasta Zafra, la mayoría por pista, pero no llevábamos más de 2km y ya tuvimos un pinchazo, nuevo parón, arreglo, nueva puesta en marcha y... entrada en Zafra sin darnos cuenta, pasando junto al Circuito del Campeonato de Extremadura de XC, me hubiera salido mejor quedarme allí el domingo, jeje! Entramos en Zafra y comienzan los problemas, los guías no conocen la localidad y les cuesta encontrar la dirección a seguir, más tiempo perdido. Encontramos la dirección y al llegar a la Oficina de Turismo para sellar, está cerrada, por lo que seguimos dando una vuelta por Zafra y decidimos volver a la Oficina más tarde. Entre unas cosas y otras, hasta más a allá de las 11 no salimos de la localidad.

Al salir, subida fuerte hasta el pinar donde se disputa el Open de Los Santos de Maimona, donde ya corrimos también este año. Entramos en Los Santos por la Vía de la Plata, pero la visita que los guías tienen planteada está en la otra punta, seguimos acumulando retraso, el calor es cada vez mayor y el viento... cada vez más fuerte.


La casa de Don Franciso. El Gaudí Extremeño.

La visita... lo mejor del día. La casa de Don Francisco, el Gaudí Extremeño, aunque él se enfade un poco diciendo que no se ha inspirado en nadie y que es todo proveniente de su imaginación. Francisco y su mujer llevan más de 20 años construyéndose una casa que es toda una obra de arte que le aporta a Los Santos de Maimona, un lugar diferenciador que visitar en la Vía de la Plata con respecto al resto de poblaciones del camino. Por desgracia, la falta de ayudas, tanto en inversiones, como en promoción, por parte de las administraciones de la localidad, impiden que todavía no esté finalizada y que los turistas puedan visitarla, pese a que Francisco está encantado de mostrársela a los visitantes si antes conciertan con él una cita. Todo un acierto por parte de nuestros compañeros.


Cortesía de Pachío

Tras salir de Los Santos, todo favorable hasta Mérida, aunque antes teníamos paradas en Villafranca de los Barros y Torremejía, donde se haría la parada larga para comer y darnos un bañito. Algo que al final descartaríamos la mayoria.


Los Perroflautas en... "La recta interminable".

Retomábamos el camino, buena pista, llano en ligera bajada, tan solo pequeñas ondulaciones, grandes rectas,... a penas unos 30km para llegar. Todo a favor para llegar sin problemas a los puntos previstos dentro de los horarios sin grandes esfuerzos y pese a los retrasos, sin embargo... no todo estaba a favor. El viento soplaba en contra que daba gusto y para hacerlo con mayor dificultad, entrando un poco de costado por la izquierda.

Nada más salir a campo abierto aparecieron los problemas: la falta de práctica de algunos para rodar en grupo, esconderse del viento, economizar fuerzas, avisar cuando se necesita que el grupo afloje,... y la de otros por mantener un ritmo constante, proteger a los demás, las prisas por acabar con esa zona,...; provocaron una y otra vez cortes en el grupo en el que los más débiles iban sufriendo todo el rato para enganchar y los de delante iban frustrados de tanto esperar al resto. Entre medias, Pachío, Javi y yo intentado enganchar una y otra vez a la gente que se soltaba, comiéndonos el viento todo el rato, rodando a ritmo muy bajo, sin llegar a sudar, con el consiguiente recalentón por el sol.

Una y otra vez bajé a darles la rueda a mis compañeros, una y otra vez enganchamos con el grupo, pero pocos metros eran los que aguantaban en el grupo, entre los acelerones del grupo y la falta de experiencia, era imposible mantener la unidad, pese haberlo conseguido otros días, eso sí, con viento más sencillo. Ese vientazo lateral era mucho más complicado para los que no están acostumbrados.


Estamos llegando. Foto by Pachío

El nerviosismo comenzaba a aparecer, las malas maneras por parte de uno y de otros, la cosa se ponía bastante tensa y aún quedaba mucho para llegar a algún pueblo. De repente... la gran recta, más de 12km entre viñedos, sin sombra alguna, sin protección del viento,... Un terreno interminable que puso a prueba a todos, grupo, guías, individuos, paciencia,... Finalmente conseguimos llegar a Torremejía a las 3 de la tarde, abrasados por el sol, casi nadie quiso ni entrar en la piscina, solo queríamos descansar en la sombra, beber, comer, estar tranquilos, reflexionando sobre lo que habíamos pasado en esas más de 2horas de tostada al sol y arrasados por el viento.

Por la tarde, 15km más, podían ser una tortura, visto lo del sector de la mañana, sin embargo... un terreno un poco más resguardado, un viento mucho más suave, las fuerzas recuperadas,... fue un auténtico paseo y a las 7 de la tarde entrábamos en Mérida por el Puente Romano, el albergue del peregrino nos esperaba, con su ducha, sus camas,... la ciudad de Mérida a nuestro lado para poder desconectar, un paraiso tras el infierno.


Al fin en Mérida.

Después de guardar las bicis, las cosas, ducharnos, cambiarnos,... Un paseo por Mérida, viendo el Templo de Diana, la Plaza de Mérida, las inmediaciones del Museo Romano, unas claras con limón en varios locales y los bocatas de "El Rincón del Castúo", sitio donde acabamos de cenar y donde repusimos fuerzas y olvidamos todo lo que habíamos pasado en el día y desconectar para futuras etapas. Lo peor había pasado.

martes, 19 de julio de 2011

Salida frustrada

Hoy tenía pensado seguir con la historia que empecé a contar el pasado domingo sobre lo que fue la segunda etapa de la "Ruta de la Plata", entre Puebla de Sancho Pérez y Mérida, pero ando muy cansado y no me apetece escribir mucho.

Además, ando un tanto desanimado. Esta tarde pretendía salir a rodar un par de horas a ritmo suave con la bicicleta de carretera, que hacía un par de semanas que no la tocaba, sin embargo he tenido un pequeño incidente en el km 3,5 y se me ha frustrado la salida.

He salido de casa a las 7 de la tarde, viento del norte, con lo cual... N-630, hasta el cruce de Garrovillas y vuelta, era la mejor opción. En mi calle, durante las primeras pedaladas, se me hacía raro montar con las ruedas finas después de tantos días saliendo con la btt, sin embargo, en cuando llevaba un par de minutos encima de la bici ya se me había pasado esa sensación. Además, el dolor de piernas inicial se había pasado y parecía que iba a tener buenas piernas para rodar.

Aprovechando que los semáforos estaban en verde, he acelerado y he empezado a rodar fuerte desde antes de salir de la ciudad. He bajado a la rotonda del V Centenario, tomado la salida de la N-630 y cuando ya empezaba a rodar acoplado, cogiendo la postura, el ritmo de pedaleo y una buena velocidad, entorno a 35-40km/h... he escuchado un extraño sonido en la rueda trasera y enseguida se me ha empezado a botar la bicicleta e irseme de lado a lado. He frenado rápido, "cruzando" los dedos para que solo fuera un reventón de la cámara pero...



Se me ha reventado la cubierta, de buenas a primeras, no sé si he cogido algún cristal o algún trozo de metal y me la ha cortado o se ha reventado por su cuenta, el caso es que ha quedado destrozada. Lo que tenía que haber sido entorno a 60km y un par de horas, se ha quedado en 11 minutos y 3,55km. Menos mal que Almudena estaba en casa y ha podido ir a por mi, sino me hubiera tocado caminar un ratillo con la bici a cuestas.

lunes, 18 de julio de 2011

Conejillo de indias. Prueba de esfuerzo.

Hace unos días recibí un correo de mi amigo y compañero, Nando, pidiéndome si le podía echar una mano para poder realizar el Proyecto Fín de Máster, del MUI que está cursando en la Facultad de Ciencias del Deporte, siendo uno de sus sujetos de estudio, bien como grupo control o experimental, eso no lo sé, jeje!

Por supuesto, no tenía problemas para echarle una mano siempre que estuviera dentro de mis posibilidades y como así era... Pues esta mañana hemos empezado a ser uno de sus conejillos de indias en el laboratorio de fisiología de la facultad.

¿Lo que tenía que hacer?

Bastante simple, estar un día sin hacer ejercicio intenso, bajar a la facultad en ayunas para hacerme un análisis de orina y de sangre, tomar medidas, desayunar, volver a hacerme una prueba de esfuerzo en cicloergómetro y para finalizar, otra analítica de sangre y orina.


Inicio de la prueba.

Después de eso, durante una semana me tengo que tomar la sustancia ergonénica que están estudiando (si estoy dentro del grupo experimental) o un placebo (si estoy dentro del grupo control), y volver la semana que viene a repetir el protocolo para ver qué tal ha ido la cosa y que ellos puedan sacar conclusiones.

A cambio

Las propias pruebas de esfuerzo. Aunque a estas alturas de la temporada, abrasado de tanto tiempo compitiendo, no me van a servir de mucho para entrenar, sí me pueden servir para ver la evolución que he tenido desde que me hice la anterior prueba de esfuerzo el 13 de enero, justo cuando empecé con los entrenamientos específicos.

Después de llegar a la facultad, sacarnos la sangre, dejar las muestras de orina, pesarnos,... los tres que estábamos citados para realizar la prueba, nos hemos subido a desayunar a la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras. Un zumo de naranja, un bocadillo de jamón y tomate y medio litro de agua me parecían poco para lo que venía después, pero como no íbamos a tener tiempo para asimilarlo, tampoco he querido comer mucho más (así he acabado después de la prueba, con un hambre que me moría, el mismo que tenía antes de desayunar, jeje). Después del desayuno, los tres para Ciencias del Deporte, laboratorio de fisiología y a esperar mi turno, el segundo.


Esperando turno.

PRUEBA DE ESFUERZO

Para realizar la prueba de esfuerzo, esta vez no he necesitado mi bicicleta, pues en vez de hacerla en rodillo, la he hecho en un cicloergómetro. Además, el protocolo ha sido algo distinto, para mi bastante más duro que la vez anterior:

Partiendo de 100watios, con una cadencia entorno a 50ppm (en la anterior era cadencia libre), tenía que mantener 3 minutos (en la anterior sólo dos minutos) esos valores. A los 3 minutos, 25watios más y manteniendo la misma cadencia con alguna pedalada más por minuto, tres minutos más y otros 25watios, cadencia casi igual de baja,... así hasta que poco a poco las cosas se iban poniendo más peliagudas, empezaba a sudar de lo lindo, la respiración dejaba de ser tan controlada y había que empezar a respirar por la boca. Ya me estaba acercando a los 300watios, la candencia había subido a poco más de 60ppm y los cuádriceps empezaban a ponerse muy duros y a estar doloridos. 325watios (donde ya no pude acabar la vez anterior) y ya empezaba a ver que no iba a aguantar mucho más, 350watios, 70ppm y tres largos minutos por delante que veía que con esfuerzo iba a poder superar y a concentrarse para acabar el intervalo, el sudor ya me había invadido la mascarilla, los ojos, las piernas me dolían bastante, pero podría acabar sin problemas. 375watios y tres minutos más por delante... demasiado para mi, con menor desarrollo y mayor cadencia igual podría sostenerlos, a mi me gusta ir con mucha cadencia y poco desarrollo y la fuerza que metía la máquina era más de lo que dan mis piernas como para mantenerlo tres minutos más. Había petado.


Vamos sudando un poco.

Finalmente, 34 minutos de prueba, 50watios más que la vez anterior, en un protocolo más duro y menos adaptado a mi forma de pedalear, lejos ya de mi mejor momento de forma, cansado de la "Vía de la Plata",... Creo que es para estar contento con los resultados, aunque no tengo el informe completo, no se si me los pasarán.


Las cosas se complican.

El año pasado, con los 5 meses que estuve parado por el accidente, partí en la temporada 2011 con pocas fuerzas en las piernas, a ver si esta temporada no tengo problemas, puedo hacer una buena transición entre temporadas e iniciar la siguiente con posibilidades de dar un buen salto de calidad y poder estar algo más cerca de mis compañeros de carreras.

domingo, 17 de julio de 2011

Ruta de la Plata. Etapa 1: El Real de la Jara-Puebla de Sancho Pérez

Como ya os he comentado en algunas de las entradas anteriores, esta semana, de lunes a viernes, he estado realizando la "Ruta de la Plata" a su paso por Extremadura con mis compañeros y monitores del curso de "Guía". La ruta tomaba comienzo en "El Real de la Jara" (Sevilla) y daba a su fin en el Centro de Innovación Deportiva en el Medio Natural "El Anillo" (Cáceres). Entre medias, entorno a 350km por recorrer, muchas pedaladas que dar, muchos lugares que recorrer, experiencias que vivir, anécdotas que pasar,... Lo que viene a ser un acontecimiento de esos que no se olvidan.


El Real de la Jara-Puebla de Sancho Pérez

El lunes a las 5 de la mañana, con la resaca del frustrado "Campeonato de Extremadura" del día anterior, sonaba el despertador y comenzaba a ultimar las cosas para el viaje, como no me gusta preparar todas las cosas con antelación... a prisa y corriendo, desayuno, terminar la mochila, cesta de la comida, camelback, cuentakilómetros (ya que iba con la bici del curso),... A las 6.15 ya estaba saliendo de mi casa para ir al punto en el que nos iba a pasar a buscar el autobús con el resto de mis compañeros.

A las 6.30 de la mañana, el autobús llegaba a la entrada del Carrefour, donde habíamos quedado, y rápidos saludos, meter todo para dentro y.. rumbo a "El Real de la Jara", punto de partida de nuestra ruta. Estaba muy cansado, tenía mucho sueño, pero aún así me costó dormirme, no así como a la mitad de mis compañeros que se quedaron noqueados nada más arrancar el autobús. Hasta la altura de Aljucén no me dormí y me desperté de nuevo llegando a "Los Santos de Maimona", parecía que volvía a Zafra para correr de nuevo. jeje!


El Real de la Jara

Poco después, entrábamos en "El Real de la Jara" y allí estaba ya esperándonos la furgoneta de apoyo con las bicis y con Javi e Isa, dos de nuestros monitores. Todos abajo, sacar cosas, preparar bicis, montar mochilas y cestas en la furgoneta, desayunar (algunos), ir calentando y viendo un poco el pueblo (yo), ultimar las cosas, poner el primer sello en la credencial y... puesta en marcha bajo el guiado de Rafa y Jero, los dos compañeros que se exponían a su evaluación en primer lugar.

Tras una pequeña explicación, por su parte, de la historia del pueblo, la ruta que íbamos a hacer, cómo se iban a organizar y demás, empezábamos la ruta con pequeño repecho junto al último castillo de Sevilla y encaminándonos a la entrada a Extremadura en poco más de 1km tras una pequeña bajada y atravesar un arroyo. En el lado extremeño, el castillo de "Las tres torres", semiderruido, nos daba la bienvenida por una amplia pista entre dehesas por la que rodamos de forma muy tranquila con una temperatura agradable.


Primera dificultad.

Los primeros kilómetros fueron pasando a baja velocidad, pese a las facilidades del terreno y un viento favorable (el único día y tramo que nos ayudó un poco), la gente parece que empezó con muy pocas ganas de dar pedales y muchas de hablar, todo eso nos acabaría pasando factura a lo largo del día. Llegamos a "El Culebrín", lugar de inicio a la subida larga del día "El Alto de la Cruz", y primer pinchazo de la ruta, Carlos era el afortunado, el mismo que también inauguraría el casillero de caídas un poco después.

Iniciamos la subida a "Monesterio" por la N-630 y casi no la dejamos hasta el final de la ascensión, Rafa no acababa de ver claro el meternos por el senderito por donde transcurre la "Vía de la Plata" en ese tramo, y nos llevó casi todo el tiempo por carretera, mucho más feo, más aburrido, pero mucho menos cansado y con menos posibilidades de pinchar. Con esto, ahorramos un poquito de tiempo, que tampoco venía mal. Aunque casi a la mitad de la subida, ya vió el momento de meterse al camino y tomamos un desvío a la izquierda para tomar una amplia pista con una fuerte subida que más de uno cogió por sorpresa y se las hizo pasar canutas. Por mi parte, Frán, Jesús y yo, empezamos a acelerar y acabamos a palos limpios, ya con algo de viento de cara. Arriba, uno a uno fueron llegando nuestros compañeros, y realizamos una pequeña parada innecesaria, pues 500mts más adelante, el coche de apoyo nos estaba esperando con una carpa montada en la que hicimos una nueva parada para beber y aprovisionarnos de comida y bebida fresca.


Primera caída.

La mañana había avanzado y comenzaba a hacer bastante calor, aunque muchísimo menos de lo que teníamos previsto (la meteorología nos ha ayudado bastante, teniendo siempre entorno a 30º, cuando esperábamos cerca de 40), y ya la cosa se empezaba a poner un poco más seria, el tiempo perdido en la primera parte comenzaba a echarse en falta.

Pasando Monesterio, primera caída, íbamos bromeando, rodando en grupo muy suave, en ligera ascensión, cuando Carlos hacía el afilador y se iba al suelo, prolongando su caída de forma extraña hasta caer deslizando de cara por una zanja. Momentos de preocupación, lo ayudamos a salir de allí, a levantarse, ver si tenía algo, y pese a la espectacularidad de la caída, aparentemente no tenía nada, sólo un dedo de la mano que parecía que le dolía (al final del día fue al médico y tenía un esguince). Volvimos a reemprender la marcha con cuidado y al mismo ritmo pausado que llevábamos todo el día, un ritmo un tanto soporífero para mí y para los que andábamos más, aunque suficiente para el resto. A mi ese ritmo me iba provocando recalentones, al no llegar a sudar e ir muy expuesto al sol, por lo que, me tuve que ir entreteniendo pasando de atrás a adelante del grupo de vez en cuando, pegando acelerones que me activaran un poco.


"La Nada" por delante.

Llegado un momento, el terreno por el que íbamos iba a cambiar de paisaje de repente, dejábamos atrás las dehesas por unas ondulaciones totalmente peladas de vegetación, salvo algo de pasto. Al fondo, Fuente de Cantos, localidad en la que teníamos planeado parar a comer y pegarnos un baño en la piscina. Parecía que estaba cerca, pero con tantas ondulaciones, cada vez que coronábamos un repecho, el pueblo estaba igual de lejos. Pese a tenerlo casi todo el rato a la vista, llegar a Fuente de Cantos nos costó bastante, hacía mucho viento, mucho calor, la gente estaba cansada, había mucho polvo en el camino, e íbamos abrasados. En esta zona, los guías nos dieron un poco de rienda suelta, y Fran y yo nos pegamos varios calentones en unos cuantos repechos, así se nos pasó antes el camino hasta Fuente de Cantos, llegango allí sobre las 14.30h y teniendo que dar unas cuantas vueltas hasta encontrar la piscina.


Raúl y el pequeñín.

En la piscina nos quedamos cerca de tres horas, refrescándonos, comiendo, descansando un poco, y... siendo espoliados sin darnos cuenta. Habíamos dejado candadas en el remolque del coche de apoyo las bicis de repuesto y al salir nos habían robado algunos multiherramientas de las mochilas, los catadiópticos de algunas ruedas y la tija y sillín de una de las bicis. La verdad, que había unos "no tan chicos" en la piscina increpando a la señora de la puerta y haciendo el gamberro y seguro que ellos... Ya sabemos un sitio donde no volver a parar, lo siento por el resto de vecinos, pero...

Tomamos la salida por la tarde, sobre las 18h y nos quedaban aún unos cuantos kilómetros de Puebla de Sancho Pérez (a 2km de donde había competido el día anterior). Fuimos rodando en grupo, con mucho calor y viento hasta la localidad de Calzadilla, donde paramos a ver el retablo de una iglesia y donde nos encontramos a un Cernícalo pequeño en el suelo, tras la negativa del sacerdote a que subiéramos al campanario a dejarlo en el nido. Uno de mis compañeros llamó al Seprona para que fuera a recogerlo, allí estuvimos un buen rato esperando, perdiendo un tiempo valiosísimo, pero haciendo una buena acción.


Pachío poco después de probar el suelo.

Una vez dejado el ave en buenas manos, vuelta a la marcha, el sol empezaba a caer y Puebla no acaba de llegar, nos costó encontrar el camino de nuevo, tuvimos alguna caída, como la de Pachío en un bancal de arena, estuvimos rodando muy bien de nuevo en grupo, pasamos una zona de charcos,... y Puebla seguía sin aparecer, eran las 21h y cada vez se veía menos. Empezábamos a pensar que igual tendríamos que rodar a oscuras cuando tras una pequeña loma, apareció la localidad. Ahora tocaba buscar la "Ermita de Belén" (que se llamaba igual al lugar donde corrí el día antes) para reencontranos con el coche de apoyo y preparar el campamento. Al llegar, ya nos tenían todo listo, mesas, sillas, cena... y que cena, 5kg de macarrones para 14, una auténtica burrada que nos duró para esa noche y para avituallamiento de días posteriores.


Ermita de Belén. Puebla de Sancho Pérez.

Finalmente, tras cenar, un paseo nocturo por los alrededores y al saco de dormir que al día siguiente habría que continuar en la ruta. El día había sido muy largo y el sueño me hizo mella muy pronto, cayendo fundido pasados pocos minutos más de las 24 horas.

Un día y 73km menos que recorrer hasta "El Anillo".

sábado, 16 de julio de 2011

De vuelta en casa

Kilómetros y kilómetros, horas y horas, mucho polvo, mucho sol, muchas pedaladas,... mucha diversión. Pinceladas de lo que hemos pasado durante los últimos cinco días recorriendo Extremadura de Sur a Norte a través de la "Vía de la Plata" en cinco etapas. Ninguna de ellas muy dura, ninguna de ellas muy larga, pero que al ir en un grupo tan heterogéneo, hacer tantas paradas, visitas,... se han hecho en jornadas muy extensas y absolutamente agotadoras para todos.

Pero ya habrá tiempo para ir contando nuestro viaje. Antes de todo eso, el domingo 10 por la mañana, los integrantes del Pelín Avanzamos Ciclismo bajamos a Zafra para disputar el Campeonato de Extremadura de XC, después de estos días, el Campeonato queda bastante atrás en mi memoria, especialmente porque no fue nada bien, pero de las cosas más importantes sí me acuerdo. jeje!

Llegamos pasadas las 9.30, menos de una hora para el comienzo de la carrera, aún teníamos que inscribirnos, preparar las bicis, a nosotros mismos e intentar dar una vuelta al circuito para reconocerlo y de paso calentar un poco. Al ir a inscribirnos, problemas, no llevaba la licencia. Como no nos la han pedido en todo el Open, pues ni acordarme de ella, pero da la casualidad que para el Campeonato sí la estaban pidiendo. Menos mal que Paco Muñoz, el juez árbitro principal, estaba también allí y no me puso impedimiento para correr. Aunque tampoco me hubiera perdido mucho.



Muy tarde, dimos comienzo a la vuelta de reconocimiento, Ángel y yo con otros dos o tres corredores más. Entre charlas y bromas fuimos subiendo el tramo más duro del circuito, una larga subida por sendero estrecho, cambios de desnivel brusco, curvas, raíces, piedras,..., lo mismo que en la segunda parte, un camino algo roto en ligero descenso, largas rectas y bajadas algo complicadas con roderas y piedras, que nos alejaba de la zona de salida. Poco a poco, el tiempo iba pasando y nos alejábamos cada vez más, casi en el punto más alejado, empezamos a reparar que nos quedaban poco menos de 10 minutos para empezar, a tirar se ha dicho. La vuelta de reconocimiento se iba a convertir en la primera vuelta de carrera, casi a tope, con Oscar y Gorka Romero, los cuatro empezamos a tirar, pero en una bajada se me cayó el bote y al parar a cogerlo se me fueron un poco, había que apretar más. Ya me estaba viendo como Perico en el Tour 89. La última parte del circuito, unas bajadas muy ratoneras, entre eucaliptos, con grandes saltos, curvas, suelo deslizante,... haciendo grandes derrapadas, arriesgando mucho, casi nos cuesta un disgusto, aunque finalmente... llegamos con 4-5 de minutos de retraso de la salida Élite/Sub23 (es decir, en tiempo de salir los M30 o incluso con retraso), aunque la salida también iba con retraso y no había salido nadie.



Un par de minutos después, inicio de carrera para las primeras categorías, en la nuestra, 15 corredores nos preparábamos para luchar por el maillot de Campén de Extremadura, bueno, para eso igual se preparaban 2 ó 3, el resto sólo lo hacíamos para dar cuerpo a la competición y hacerlo lo mejor posible. jeje! Nos llaman para salir y... allá que vamos, el inicio era una pequeña subida y bajada de pocos metros, con varias curvas seguidas, salgo por el lado de fuera para evitar problemas si todo el mundo se cierra para tomar la curva y empiezo la bajadita en 5-6 lugar con posibilidad de mejorar, decido no hacerlo porque enseguida nos vamos a meter en el sendero de subida y ahí no se iba a poder adelantar. Al no llevar a mi compañero por delante, decido levantar el pie para dejarle pasar y que pudiera engancharse al grupo cabecero. Me pasa un corredor y enseguida, sin tardar más, veo a Ángel por el rabillo del ojo y le digo que pase y que podrá abrir hueco.



Iniciamos juntos la subida, me dice que me pegue a su rueda y allá que vamos, vamos subiendo las primeras rampas duras y nadie nos mete rueda, aunque antes de lo esperado, empiezan a llegar los corredores de otras categorias (creo que ésta vez dejaron menos tiempo que en otras carreras entre categorias). En el dejar pasar a otros corredores, entro mal en una curva con fuerte desnivel a derechas y al no poder rectificar, me aparto para no cortar a los que van disputando el campeonato en categoria junior, con la mala suerte que uno se equivoca y hace la misma trazada que yo y se queda parado detrás (se pilló un buen cabreo conmigo, pero...), ahí también me pasaron dos Máster 30, nos montamos de nuevo, dejé al junior pasar, y (como en la vida, a veces hay justicia...) se le salió la cadena en mitad del sendero al tratar de cambiar rápido, haciéndome parar a mi y teniéndome que bajar para adelantarle (con mi consiguiente reprimenda, para comprendiera que ahí vamos todos compitiendo y que las circunstancias de carrera nos pueden favorecer o perjudicar a unos y a otros pero que hay que aceptarlas con menos humos).



Tras el incidente, arranqué de nuevo y en poco tiempo di caza a uno de los máster que me había adelantado, el otro se había ido unos cuantos metros e iba a más, dejamos pasar al corredor anterior, y nos fuimos juntos, los dos máster para arriba. Iba bien detrás, podría adelantarlo sin problemas, pero no había hueco para hacerlo si no era porque el otro te deja pasar, como hacemos con los de otras categoria, pero entre corredores de la misma categoria, o pasas por tus medios o no se pide paso. Llegando casi a la cima, veo un hueco y al acelerar para colarme, se me engancha la cadena, empiezan los problemas. No sólo no puedo pasar, sino que además pierdo un poco de tiempo, aprieto en la parte final y vuelvo a entrar, aunque ya sigo con problemas en la cadena cada dos por tres. Estamos montando un tapón, había mirado para atrás en un momento y había visto que venían dos máster más, nos estábamos juntando un buen grupo, había perdido una buena oportunidad de abrir hueco e intentar irme en la lucha por puestos mejores.

Llegamos a la bajada, con cambios de ritmo bruscos en los que la cadena me va dando más problemas y pierdo una posición, intento seguir al que me ha pasado pero los problemas van a más y me tengo que parar, perdiendo una posición más. Vuelvo a subirme y recupero una de las posiciones, me voy a por los dos que tengo cerca y me hecho encima antes de la última subida fuerte, pero ahí la cadena dice basta y no para de engancharse haciéndome incluso caer. En ese momento decidí que así no podía continuar. Aún así, al pasar por meta, pensé en iniciar la segunda vuelta, pero nada más empezarla, al iniciar la subida fuerte, la cadena se me volvió a enganchar y... era el momento de parar.



El resto de campeonato, viendo pasar a los corredores, animando a mis compañeros y disfrutando del espectáculo. Finalmente, Víctor entró en 2º lugar en M40, Nando en 6ª posición Senior y Ángel, 7º M30. Por mi parte, creo que el 9º puesto lo podía haber luchado y el 10º lo podría tener casi seguro, pero... así son las carreras. De todas maneras, como tampoco iba con muchas ganas al Campeonato, mejor tener problemas en una carrera así, aunque me hubiera gustado acabar el campeonato de Extremadura, que era la primera vez que lo corría.